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PSOE

Muere Antonio Asunción, ex ministro de Interior

Escrito por informaValencia1 05-03-2016 en Actualidad. Comentarios (0)

El que fuera también ex alacalde de Manises ha fallecido hoy en Valencia como consecuencia de una enfermedad de rápida evolución

iV.com.- El ex ministro y ex alcalde de Manises, Antonio Asunción Hernández, ha fallecido hoy en Valencia como consecuencia de una enfermedad detectada hace unas semanas.

Segun informa hoy la edición valenciana del diario La Razón, Antonio Asunción, nacido en Manises en 1951, fue militante del PSOE desde los 70 e inició su carrera política como alcalde de Manises (Valencia) al resultar elegido en las elecciones municipales de 1979.

Reelegido por mayoría cualificada de 2/3 en las de 1983, dejó el cargo al asumir la Presidencia de la Diputación de Valencia, donde aplicó sus ideas sobre optimización, racionalización y eficiencia del gasto. En esta etapa se creó la empresa Egevasa, que permitió el suministro homogéneo y continuo del agua a toda la provincia.

En 1988 fue nombrado por el entonces ministro de Justicia, Enrique Múgica, director general de Instituciones Penitenciarias. De esta etapa hay que destacar el Plan de Amortización y Creación de Centros Penitenciarios, todavía vigente hoy, que dio lugar al nacimiento de SIEP (Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios).

Asunción consiguió incorporar el sistema penitenciario a la lucha antiterrorista mediante el diseño e implementación de la aún vigente política de dispersión de presos.

En 1994 fue nombrado por el presidente del Gobierno Felipe González ministro del Interior, cargo del que dimitió tras la fuga del ex director de la Guardia Civil, Luis Roldán.

Fue diputado en las Cortes Generales durante la legislatura 1993-1996. Posteriormente se presentó como candidato a la Presidencia de la Generalitat por el PSPV, obteniendo 35 escaños. Tras no ganar las primarias para secretario general del partido, abandonó la primera línea política y regresó a la empresa privada.

El velatorio estará instalado durante el día de hoy en el Tanatorio “Mémora” de Manises.

Las tribulaciones de Marcelo

Escrito por informaValencia1 23-02-2016 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura/LO QUE HAY

Con el mismo nivel de ficción que el ministro del Interior se refiere a Marcelo, su ángel de la guarda, escribiré hoy sobre las imaginarias tribulaciones que este ya famoso aparcacoches debe estar sufriendo durante estos días.

Seguramente, Marcelo unió su penosa vida a la de Fernández Díaz durante la epifanía que este último tuvo en Las Vegas. Algo debió pasar allí que nunca sabremos –porque lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas- para que aquel latino se viniera a España, acompañando para siempre a un político tantas veces abandonado por su imaginario amigo.

Marcelo vive de la mamandurria como su dependiente ministro, al que debe haber convencido de que sus consejos son siempre dignos de tener en cuenta. Excepto cuando el amigo latino se va de fiesta, a bailar el baion o el más moderno reggaetón, y tarda varios días en volver.

Es entonces cuando al ministro, en pleno estado de ansiedad por lo insoportable de la ausencia, suele desbaratarse para aparecer en los medios diciendo burradas. Que si el PSOE es ETA, que si los jueces y las fuerzas del orden le han tomado manía al PP u otras paranoicas manifestaciones que suelen causar escándalo –terrible pecado que solo se perdona con la amputación de miembros y otras autolesiones por el estilo- entre los ciudadanos.

Hago pues un llamado a Marcelo para que vuelva pronto. Total solo le quedan unos días –o meses, según tengamos o no gobierno- de imprescindible vigilancia al desbocado ministro. Solo un poco de tiempo más, Marcelo, y después ya decidirá si se mantiene en su puesto de edulcorada compañía o no.

Twitter: @jsegurasuarez

Destruir el orden democrático es fascismo

Escrito por informaValencia1 09-02-2016 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Manuel Huerta/A LA CONTRA

Europa y el mundo entero conoce variados casos de ello. Pero por no extenderme en demasía, sólo haré referencia a los dos últimos episodios más sangrantes que he estudiado con vocación de aprender, de saber lo que pasó de verdad. El más cercano a mi, resultado de mis múltiples viajes a la isla y de la convicencia regular con aquel maravilloso pueblo, es el de Cuba.

Hasta 1959, con Batista, la mayor de las islas caribeñas fue una democracia corrupta y vendida al dólar americano sin control, en dónde la opsición política era perseguida en función de sus actos, no de sus ideas y la mitad de los cubanos sufrieron de grandes diferencias sociales, cierto. Desde la llegada de CASTROSA, enero de 1960, todos los cubanos, todos, son perseguidos por sus ideas y por sus actos, primero por sus ideas, pero son igual o más de pobres que los pobres de entonces, viven sin libertad ni progreso, sin saber lo que es un estado de derecho ni lo que es democracia. Viva la Revolución!.

En la Venezuela de Carlos Andrés Pérez, el amigo de Felipe González, la corrupción hizo estallar la revuelta callejera, facilitando la llegada al poder en primer lugar de un militar golpista y posteriormente, de un inculto matón reencarnado en comandante bolivariano. La consecuencia son las grandísimas diferencias sociales abiertas en el país, con duros retrocesos en cultura, educación, inversión extranjera, con absoluta falta de libertades, con mucho miedo en las calles, detenciones prolongadas sin garantías jurídicas, crímenes y asesinatos políticos, la pobreza, la pobreza extrema y la miseria de la mayoría del pueblo venezolano. Hasta tienen que importar pretóleo siendo la segunda nación productora del mundo. Es el resultado de la sin razón comunista: todos iguales sin que nadie lo pague, es decir, la ruína para todos.

El caso de los títeres asesinos –pues no otra calificación merecen, aunque sean muñecos de feria, quienes ahorcan a un juez, apuñalan a un policía o violan a una monja para matarla después acuchillándola con un crucifijo, y todo en la misma sesión– ha levantado una interesante polémica en torno a este enésimo acontecimiento, llamémosle cultural, organizado por el Ayuntamiento de Madrid. Parece que a los ultras que gobiernan esta ciudad con la bendición del socialismo les va la promoción de la violencia, en una escalada que empezó incluso antes de que pensaran presentarse a unas elecciones y que ha encontrado en la institución municipal el ambiente y los recursos propicios para proyectarse con gran despliegue de medios.

Felicitar al juez por el auto en el que ha ordenado que los dos autores de la masacre ingresen en prisión bajo la acusación de haber cometido dos delitos, uno de enaltecimiento del terrorismo y otro de incitación al odio por motivos ideológicos o religiosos. Al hacerlo así, el juez ha actuado en favor de un bien superior como es el de proteger a la sociedad de la violencia propugnada por quienes los cometieron. No se trata, como algunos piensan, de que la figura del enaltecimiento del terrorismo sea sólo un asunto que concierne a las víctimas directas de este tipo de violencia –y que, por tanto, requiere que alguien concreto se sienta ultrajado–, pues la victimación terrorista se extiende mucho más allá de ellas hacia el conjunto de los que forman la comunidad política, para los que el penalista Antonio Beristain acuñó el concepto de macrovíctimas. Y tampoco se trata de que sólo el terrorismo sea la única conducta violenta rechazable, pues otras muchas violencias políticas, cometidas bajo el influjo de ideologías totalitarias y excluyentes, son igualmente repudiables, como así lo establece, por cierto, nuestro código penal.

Claro es que en este caso se ha tratado de actos de violencia simbólica, pues es evidente que, por mucho que una marioneta haga sangre, ésta será siempre un artificio con el que significar el daño. Pero el concepto de violencia simbólica, de esas heridas, no tienen otra finalidad que la de crear los chivos expiatorios sobre los que recaerá en su día, si el proceso desencadenado por los ultraizquierdistas que ahora gobiernan llega a su término, la violencia física inherente a toda revolución. El escritor francés Phillipe Braud recuerda así que la lógica política del chivo expiatorio no es otra que la de designar a los enemigos del pueblo que habrán de ser inmolados; y cita para ello el Evangelio, donde Caifás resume la idea que la inspira: "Antes que perezca la nación entera conviene que uno muera por el pueblo". Y será primero uno –el juez–, luego otro –el policía– y más tarde otro más –la monja–; y así sucesivamente con aquellos que hayan sido elegidos no por haber cometido un delito, sino por reunir la condición simbólica que los hace sacrificables.

La violencia simbólica es el preludio de la destrucción del Estado de Derecho; es el elemento crucial sobre el que se asienta la anomia que se requiere para que las víctimas de la violencia revolucionaria no puedan ser protegidas por la sociedad. Lo vimos durante años en algunas zonas del País Vasco donde nadie se quería preguntar por la razón de los crímenes, donde bastaba aquello de "algo habrá hecho" para hacer aceptable su muerte a manos de ETA. Y se vio en España también, de manera mucho más grave, durante la convulsa crisis de los años treinta cuyo desenlace no fue otro que el de la Guerra Civil.

Carmena y sus epígonos podrán tratar de minimizar los hechos, podrán señalar que les parece exagerada la sanción de los titiriteros, podrán invocar la libertad de expresión como si este derecho democrático careciera de límite alguno, pero no por ello harán menos cierta la conexión entre las violencias simbólica y física que la historia muestra. Carmena puede decir –yo así se lo he oído– que, al fin y al cabo, ETA y Al Qaeda son organizaciones políticas, como si sugiriera que en el ámbito político no se pudieran cometer delitos y que, en consecuencia, los dos anarquistas encarcelados son víctimas de un enredo del Estado.

Cierto es que las organizaciones terroristas nacen de una naturaleza política y precisamente por ello, son más peligrosas para la sociedad, pues es precisamente de ese carácter político del que nace su afán por destruir el orden democrático que yo pretendo defender. Claro que comprendo que, en tal objetivo, coinciden Carmena y sus seguidores con los terroristas. Por eso tienen títeres asesinos.

Pedro y Pablo

Escrito por informaValencia1 04-02-2016 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Jose Segura/FILOSOFÍA IMPURA

 
Con este título, conviene avisar de entrada que hoy no escribiré sobre los santos, ni tampoco sobre el dúo argentino de canción protesta con el mismo nombre. Me refiero a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias, en cuyas manos se encuentra actualmente el destino de nuestro país y de cuyo entendimiento o no conseguiremos, ojala, tener gobierno. Más concretamente, me apetece hoy fijarme en sus discursos.

Pedro, como secretario general del PSOE y candidato propuesto por Felipe VI para que intente la formación de gobierno, hizo un discurso de salida –minutos después de oficializarse su nueva responsabilidad- que demuestra una mentalidad estratégica y comunicativa de primer orden. Lo escribiera él o se lo hicieran otros de su equipo, el discurso tuvo una estructura modélica, en la que cada asunto se iba desgranando, uno tras otro, con la lograda intención de ayudarnos a procesar tanto su mensaje como sus intenciones. Y digo esto sin entrar en las cuestiones ideológicas que cada uno habrá entendido en función de sus circunstancias.

Esa estructura discursiva utilizada por Pedro Sánchez, fue detallada además con un tono a la vez pausado y contundente, con la clara intención de aparecer como pacificador y como personaje capaz para iniciar la misión de conseguir la investidura. Utilizó además la empatía como el valor comunicativo que se espera de una persona que podría ser el próximo presidente del gobierno. Consiguió así –me consta de manera más o menos significativa- que muchos simpatizantes de cualquier organización de izquierda respiraran aliviados y con un cierto punto de ilusión. Insisto en que mis opiniones de hoy en nada tienen que ver con la ideología socialdemócrata descafeinada que representa el candidato.

Por el contrario –y también me consta en mis conversaciones con militantes o simpatizantes de Podemos- Pablo Iglesias está entrando con sus discursos en el bucle del coñazo. Larguísimos, con ataques constantes y mantras repetidos hasta la saciedad, utilizando un lenguaje de pelea en los momentos menos apropiados, con un tono desabrido y de permanente cabreo, provocando que este nuevo Lerroux se nos aparezca cada vez más jugando el papel del perro del hortelano. Intenciones poco claras, barreras constantes, bravatas, insultos y demasiados vaivenes en los ejes fundamentales de su discurso político, están llevando a Pablo Iglesias al terreno de la antipatía y del hartazgo, por lo que hace un flaco favor a unas bases, que en sus razones e ilusiones totalmente legítimas, respetables y perfectamente asumibles en su mayoría, van discrepando crecientemente de la puesta en escena discursiva y de los modos de su líder.

De hecho, no se acaba de comprender que un especialista en ciencia política y máster en comunicación del mismo ramo, además de presentador y tertuliano experimentado en el medio televisivo, no sea todavía capaz de dominar sus impulsos ni de estructurar convenientemente sus discursos con la secuencia lógica y la capacidad de síntesis necesarias para su rápido y asumible procesamiento mental por quien le escucha. Pablo Iglesias todavía no sabe decir una sola cosa a la vez, regla de oro en toda propuesta. Dejo de nuevo claro, que en este análisis sobre los discursos de Pablo Iglesias, tampoco entro para nada en sus contenidos políticos que comparto en buena medida, como en todos aquellos casos provenientes de la izquierda.

Hace ya muchos siglos que la filosofía, impura también en esta ocasión por aplicarla a la política –tantas veces bastarda-, ha tratado con profusión el discurso, que debe tener un espíritu retórico y dialéctico; utilizar la analogía pero también la metáfora siempre que sea necesario expresar ideas o nociones difícilmente expresables por conceptos unívocos. Por otro lado, la filosofía reconcilia el discurso con los principios de la lógica y los resultados de la ciencia, con la intención de que no resulte vacio y sin contenido, situado además en un horizonte espacio-tiempo escasamente asumible. Cuestiones fundamentales –que no son nada del otro mundo- para que el discurso sea comprendido y dado por bueno. (Doy en esta ocasión las gracias al Rincón del Vago, del que reconozco haber sacado las notas que sustentan mi presunción de hoy)

En resumen, creo que sí es absolutamente necesario despertar nuestra conciencia ciudadana, ilusionarnos de nuevo ante una legislatura que equilibre convenientemente el país y recuperar nuestra estima como españoles sin avergonzarnos de nuestro origen. Aunque, sobre todo, que Pedro y Pablo presten de una vez y en paz los servicios que nuestra sociedad reclama con urgencia.



Twitter @jsegurasuarez

Gallo y medio en la granja

Escrito por informaValencia1 25-01-2016 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura/LO QUE HAY

Supongo que todos conocemos más o menos la alegoría de tener dos gallos en un gallinero, con lo que eso supone de peleas continuas entre ellos para determinar quién es el macho alfa. Aplicada a la sociedad, esta metáfora indica que en cualquier organización, que pretenda un discurrir sensato, se intente evitar que dos líderes de carácter dominante coincidan en la cúpula.

Ante una eventual coalición de gobierno entre el PSOE y Podemos, podría uno sospechar el lío constante que se produciría entre Sánchez e Iglesias, dadas fundamentalmente las formas del segundo. Pero no sería este el caso. Pablo Iglesias es gallo, sin duda. Pero Pedro Sánchez es, como máximo, medio gallo. O ni eso. Que el líder de Podemos se comería con patatas al socialista parece un hecho incontestable.

Tiene además Pedro Sánchez, demasiadas gallinas a su alrededor, de esas que hacen la vida imposible a un medio gallo incapaz de imponer una autoridad de la que nunca ha dispuesto en ese gallinero que es hoy el partido socialista.

El brutal canto del gallo de pelea Pablo Iglesias en la mañana del pasado viernes, además de dejarnos perplejos a casi todos, supuso un duro ataque –espolones en ristre- en toda la cresta al bello gallo de concurso Pedro Sánchez, que ni vio venir la arremetida ni reaccionó con la fuerza que se espera del líder de un partido de gobierno.

Mientras tanto, en la granja se divierten otras especies viendo el espectáculo. Perros, zorros al acecho, bueyes, cerdos y otros animales, tienen humedecido el hocico de solo pensar que el tiempo pasa en su favor, que nada se mueve en su contra y que mientras dure el espectáculo el granjero permanecerá ocupado y fuera de juego. Qué animalada.

Twitter: @jsegurasuarez