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La Grecia de España

Escrito por informaValencia1 30-07-2015 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Juan Enrique Daroqui. Economista

Lo hemos oído mil veces, España no es Grecia, y es cierto, las cosas que han pasado en Grecia no creo que se repitan en España sea el que sea el resultado de las próximas elecciones generales.

Pero, ¿será la Comunidad Valenciana la “Grecia” de España?.

La deuda de nuestra Comunidad, durante la crisis ha pasado de 11.906 millones de euros a finales de 2007 a 37.376 millones de euros a finales de 2014, y se prevé que el 2015 terminará por encima de los 40.000 millones. Unos 8.000 euros por cada valenciano. ¡Quien los pillara!.

Podemos discutir el origen de la deuda lo que queramos, podemos echarle la culpa a la crisis, al derroche que ha habido, a la corrupción y a las desastrosa financiación que hemos tenido, pero el caso es que se van a deber más de 40.000 millones y, como pasa con Grecia, ¿se podrán pagar?.

 La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) que es el órgano que vela por el cumplimiento de los objetivos de déficit y deuda de las cuentas públicas, en su último informe, ha pedido la Ministerio de Hacienda que no haga el “café para todos”, que hay comunidades que no van a cumplir con su objetivo de déficit para este año, ni para el año que viene ni para el otro de ninguna de las maneras, así que a ver si aplica un objetivo “a la carta” para según qué comunidades.

Por supuesto, la Valenciana es una de ellas junto con Baleares, Extremadura, Cataluña y Murcia. Recomienda que se les aplique unos objetivos de déficit más flexibles para el 2016 y el 2017.

Hay que tener en cuenta que la Comunidad Valenciana es la autonomía, según el estudio encargado esta legislatura por el propio ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que sale más perjudicada por el actual reparto de la financiación.

Este asunto lo trataron ayer en la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) con la participación del Ministerio y los consejeros de finanzas de todas las comunidades autónomas.

Ha quedado claro que el ministro Montoro no está por la labor de echar una mano, pero debería haber tenido en cuenta que su compañero Alberto Fabra, a finales de mayo, ya había superado el déficit que tenía fijado para todo el año. O sea, en cinco meses ya había pasado la línea roja y todavía quedan siete meses par acabar el año. ¿Es posible conseguir el objetivo de déficit con este panorama?. Y para el año que viene no se mueve el 0,3 % para todas las autonomías.

Así pues, el conseller Soler tenía como argumentos la herencia recibida y el informe de AIReF para pedir flexibilidad en el déficit y solicitar con más fuerza una mejor financiación de la Comunidad Valenciana para poder pagar la deuda. Pero nada, lo que ha sacado es solo para disminuir deuda, nada de gasto.

Con este panorama cada vez se nos está poniendo más cara de griegos a los valencianos.

¿Tratara Montoro a Soler como Merkel a Tsipras?

Veremos.

@Rutiguer_JED


La guerra según normas

Escrito por informaValencia1 30-07-2015 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Jose Segura. FILOSOFÍA IMPURA

A propósito del informe publicado por Amnistía Internacional sobre la matanza de civiles y destrucción masiva israelí, acaecida el 1 de agosto de 2014 en la franja de Gaza, me viene a la cabeza qué es eso de montarse una guerra según las normas del Derecho Internacional.

Amnistía Internacional denuncia en su informe “Black Friday”, que el brutal e inesperado ataque israelí sobre la población palestina, supuso un crimen de lesa humanidad, así como serias violaciones de la ley humanitaria internacional. Pide pues el informe que se investigue si el gobierno israelí cometió un crimen de guerra.

Algunos ministros israelíes, con Netanyahu al frente, han declarado que se sometieron a las normas del Derecho Internacional en aquel brutal ataque. Pero hoy, en la franja de Gaza se echan de menos a los más de 2.000 muertos de aquella guerra y se vive en poblaciones todavía arrasadas, sin que nadie hasta ahora haya hecho nada por iniciar una necesaria reconstrucción. Y de compensaciones ni se habla. Todo lo que hoy, al cabo de un año, se sabe, es que el gobierno de Israel ha autorizado la construcción de 300 nuevas viviendas en un asentamiento judío en Cisjordania, territorio palestino ocupado a la fuerza.

Toda esta larga introducción, como escribo al principio, viene a cuenta sobre las muy hipócritas normas del Derecho Internacional sobre los comportamientos militares en tiempos de guerra. Normas que se han reescrito varias veces, pero que siempre se han pasado por el arco del triunfo de tirios y troyanos.

En España, aún vivenciamos el triste recuerdo del bombardeo de Guernica, el primero aéreo sobre una población civil. Pero lo único que tuvo de diferente aquel brutal ataque fue precisamente lo de aéreo, que ya en todos los siglos anteriores los ciudadanos no militares, mujeres, niños y ancianos de cualquier lugar del mundo, habían sido pasados a cuchillo, violados, masacrados, en multitud de ocasiones. Exactamente igual que ahora, que aun teniendo armamento moderno, hay ejércitos que disfrutan de los asesinatos con arma blanca.

De la misma forma que la legalidad de ciertas guerras sigue en entredicho, bendecidas o criticadas según quien opine sobre los hechos. Es el caso de Turquía, que aprovechando que ISIS está demasiado cerca de sus fronteras, ha realizado un tímido ataque sobre esta pandilla de paranoicos que ha quedado muy bien ante la galería internacional, para acometer de inmediato un nuevo ataque masivo –en clave interna- contra los kurdos. Además, el gobierno turco haya provocado centenares de detenciones en su territorio en una redada masiva de ¿terroristas? mayoritariamente próximos al PKK. Pero la excusa ha sido ISIS. Hasta la OTAN ha pedido al gobierno turco que se modere en esto nuevos ataques genocidas contra una etnia como la kurda, que desde hace décadas no tiene derecho alguno.

En filosofía, muy impura como de costumbre, la guerra se entiende como el conflicto político por excelencia, como la forma radical de la enemistad política. El fin militar debe ser la victoria, pero la meta política es la construcción de una paz que garantice la seguridad y la concordia. Disculpen los lectores, pero se me acaba de partir el trasero tras lanzar un exabrupto entre irónico y soez.

No existe guerra sin asesinatos, ni Derecho Internacional que luche eficiente y eficazmente contra los crímenes de lesa humanidad, contra los genocidios, contra los cínicamente llamados daños colaterales.

Por si queda alguna duda, ahí está el Tribunal Penal Internacional y su más absoluto fracaso en la salvaguarda de los derechos humanos aplastados por botas asesinas en las guerras de las últimas décadas.

Amnistía Internacional tiene toda la razón con su reciente informe. Y con los anteriores o con los que aún no haya presentado. Aunque solo le quede el derecho a la denuncia y al pataleo, porque en este mundo nadie está a salvo ni protegido.

Twitter @jsegurasuarez



¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

Escrito por informaValencia1 29-07-2015 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Susana Gisbert

Ayer leía en el recién estrenado blog de una buena amiga -Molinos de Viento de Levante, muy recomendable- un artículo sobre la Generación del 600. De pronto, me sentí transportada a hace más tiempo del que quisiera, y no pude evitar la tentación de entrar yo misma en el tema. Y es que la nostalgia da para mucho. O la falta de ella.

Pero es que, si echamos la vista atrás, nos daremos cuenta que hay cosas que asumíamos con naturalidad y que hoy no resistiríamos. Muchas más de las que pensamos. Díganme si no.

Pensemos en los coches. En aquellos 600, u 850, o, lo que era el colmo del glamour, el 124 o el 1430 –nunca los distinguí muy bien- donde íbamos apretaditos, sin que a nadie le preocupara si íbamos cinco o cincuenta y cinco personas, donde no había cinturones de seguridad ni visos de haberlos. El calor sólo se paliaba abriendo las ventanillas -de manivela, por descontado- y, a veces, había que parar el coche a intervalos regulares para echar agua al radiador o a no sé exactamente qué parte del motor, que se calentaba y sacaba un humito que no daba nada de buena espina

Pero es que los pobres coches iban hasta los topes. Porque, además de un número ilimitado de personas, también viajaban mascotas, si las había, fuera el canario en su jaula, o el perro dando lametazos a conductor y pasajeros a diestro y siniestro. Y los enseres, por supuesto. 

Porque entonces se trasladaba al lugar de veraneo el único televisor que había en la casa, ése que determinaba con sus dos rombos lo que se nos prohibía ver. Y eso, si es que se podía ver algo, que no a todas partes llegaban uno de los dos únicos canales de televisión. Y le acompañaban la aspiradora, el ventilador y cualquier electrodoméstico que se tuviera a bien y fuera susceptible de ser trasladado.

Por aquel entonces, proliferaba el fenómeno de los Rodríguez, que dio para muchas películas de la época, que no era otra cosa que los hombres que se quedaban en la ciudad mientras las mujeres se quedaban en el lugar de veraneo con los niños. Ni que decir tiene que quienes realmente tenían vacaciones eran ellos, porque las benditas mujeres de la época no hacían otra cosa que trasladar la faena de siempre a otro lugar.

Aunque, con todo, quizás lo que más haya cambiado haya sido la comunicación. La mayoría de lugares de veraneo no tenían red de teléfono, y había que hacer cola en el bar o la cabina para hablar con el novio, el cabeza de familia o quien fuera preciso. Y ojo, sólo si era preciso. 

Porque entonces se enviaban cartas, con su sello y todo, que el cartero repartía y que se recibían con emoción. Si alguien nos hubiera dicho que en unos cuantos años todos los componentes de la casa íbamos a tener nuestro propio teléfono, con el que no solo se podría hablar sino enterarse de todo lo que sucedía en el mundo, le hubiéramos ingresado en un frenopático de inmediato. O hubiéramos hecho desparecer todas las botellas de Paternina Banda Azul de la mesa porque estaba claro que la ingestión etílica era antológica.

Pero me van a guardar un secreto. Aunque es verdad que recuerdo aquellos tiempos con nostalgia, y con esa pátina de dulzura que hace esbozar a una sonrisa, lo bien cierto es que no los añoro en absoluto –salvo por alguna arruguilla que de entonces a aquí me ha salido-. Y creo que quien diga otra cosa, miente.

Prueben si no a obligar a alguien a meterse hoy en día en un 600 con siete personas más, el perro y el canario, pongan en la baca las bicis y aten el maletero porque no caben la televisión y la aspiradora; recórranse unos cuantos kilómetros de una carreta infernal a cuarenta grados sin aire acondicionado y olvídense de teléfonos, móviles o no, por una temporada. Ah, y para adornarlo más, añadan algún colchón o colchoneta, más sillas de playa y una sombrilla en el coche. Y, si además son mujeres, imagínense seguir cocinando, limpiando y cuidando de los niños, pero con la playa o la montaña de fondo, y el traje de baño debajo del delantal.

¿Y ahora? ¿Se atreven a decir que cualquier tiempo pasado fue mejor? Pues eso.


Twitter @gisb_sus

#JuevesDeOpiniónInformaValencia

Clarividencia

Escrito por informaValencia1 29-07-2015 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura. LO QUE HAY

Comentaba la escritora y columnista catalana María Mir-Rocafort, un interesante artículo (‘No hay derecho’, Publicoscopia, 20/07/15) que sacaba a relucir la disyuntiva de muchos catalanes ante su voto en las próximas elecciones pseudo-plebiscitarias, montadas a la brava para el próximo 27S, si es que al final se convocan oficialmente.

Y decía en su artículo, entre otros razonados asuntos: “No hay derecho a obligar a un ciudadano con valores de la izquierda a votar por partidos de la derecha si quiere votar no a la independencia”. Una clara declaración de principios que deja con el trasero al aire la democracia catalana, tan maltratada en los últimos tiempos.

En definitiva, en Cataluña, o votas independencia o te conformas con las listas de la derecha, como PP o Ciudadanos, sin casi posibilidad de elegir otras opciones históricas que están quedando en lo testimonial, al igual que otras plataformas emergentes que aún no tienen definida su apuesta por Cataluña.

Pero además de su queja, que ya es bastante, María Mir-Rocafort parece haber practicado la clarividencia. Solo unos días después de publicado su duro artículo, el PP catalán –o su central de Madrid, que estos son de ordeno y mando- ha decidido nombrar candidato a la presidencia de la Generalitat catalana a un oscuro personaje como es el exalcalde de Badalona, Xavier García Albiol, ese adalid de la xenofobia más radical del que ya resultan inseparables expresiones como “Limpiando Badalona” o “¿Tu barrio es seguro?”, en referencia a la indigna asociación de conceptos como inmigración con los de suciedad o delincuencia.

La verdad es que en la dirección del PP no parece haber psicólogos suficientemente curtidos como para ser conscientes de que cada vez que un candidato del PP se pone borde contra Cataluña, se generan al menos una docenita de independentistas más. Por lo que debemos llevar ya… ni se sabe, tras tantos sapos y culebras provenientes de unos ultramontanos dirigentes políticos, incapaces de gestionar con raciocinio y habilidad la crisis catalana, e presuntos desconocedores de que la represión política –como cualquier otra represión- solo genera más rebeldía, además de dolor.

Me surge, inevitable, la pregunta: ¿a quién se le habrá ocurrido poner a un bestia como Albiol al frente de la lista del PP? Al igual que me viene a la cabeza aseverar con la señora Mir que además de no haber derecho, los catalanes van a tener que debatirse entre votar a unos extremistas o a otros. Pobres paisanos. O en lenguaje llano, qué putada.

Pero no solamente se endurece el PP en Cataluña. En el País Valenciano, tras la dimisión de Alberto Fabra como presidente del PP regional, se ha nombrado transitoriamente a Isabel Bonig, otra representante del ala más ultra del partido.

Como me decía ayer un buen amigo, conservador y habitual votante del PP, el partido hegemónico del conservadurismo español está empecinado de tal manera en un viaje hacia ninguna parte, que pareciera su discurso orientado a conservar, al menos, a sus votantes más extremistas. Me decía también mi amigo, muy cabreado con los suyos y remedando a Alfonso Guerra –cuando dijo aquello de “el que se mueva no sale en la foto”- que en el PP, el que se mueve se va una semana al calabozo. Mientras, mi amigo piensa trasladar su voto a los jovenzuelos y conservadores Ciudadanos.

Pues sí, María “Murphy”. Dejaste bien escrito tu cabreo y nos avisaste de que lo que puede ir mal, irá mal.

Twitter: @jsegurasuarez


Una ficción real

Escrito por informaValencia1 27-07-2015 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Manuel Huerta

Mediados de febrero de 2016, tres y veinte de la tarde. El presentador del Telediario de La 1, como cada día desde los cambios en la dirección del ente, de forma machacona, da fe de la imputación por corrupción de nuevos ex altos cargos del Partido Popular. Además y en línea con la efectiva comunicación del PSOE en particular y de toda la izquierda en general, tanto antes como después de generales de diciembre, se extiende profusamente en un resumen de todos los escándalos del partido conservador acaecidos en los últimos quince o veinte años. De "lo" de Andalucía, ni palabra.

Sí, para muchos telespectadores habituales no es más que hacer leña del árbol caído. Es la estrategia. Ya les ha dado un gran resultado en 2014 y 2015, con Cuatro y La Sexta al frente de la marea que arrea de lo lindo. Y además, están los medios tradicionalmente opositores por línea informativa y las RRSS. Rajoy no supo (o no quiso) contrarrestar la campaña de desgaste regular y martilleante y ahora, lógicamente, tampoco controla la televisión y radio públicas, ni mucho menos las redes. No se trata únicamente del manoseado cambio como consecuencia de una crisis global, presentada como una fallida política económica a costa del ciudadano y que, en el caso de la Comunidad Valenciana, tiene nombre y apellidos en la figura de Jose Luis Rodríguez Zapatero. Se pretende que a la derecha le cueste 20 años volver a estar en condiciones de gobernar.

El PP mientras tanto, roto por los cuatro costados, sin currículo creíble y acreditado en los jóvenes que aparecieron en el mes de julio pasado y sin un profesional de comunicación al mando del diseño de la recuperación del partido, se descompone cada vez más y camina hacia una refundación que conllevará largos años de oscuridad para recuperar su credibilidad.

Y el caso es que se sabía. El anterior presidente del PP tuvo a golpe de tiro de gracia al PSOE en varias ocasiones. Pero les dejó escapar, les dió tiempo y medios, les dotó de un amplio colchón de normalidad democrática para que, divididos y enfrentados, ayudados por un par de empresarios televisivos muy interesados, los socialistas fueran capaces de, no sólo recomponer voces y dar apariencia de normalidad estructural, sino de justificar sus pactos con la extrema izquierda.

Hoy, en el segundo mes del nuevo año, el sector de la comunicación en España, capaz de dirigir y rentabilizar la campaña más difícil y complicada del mundo como viene demostrando desde hace más de 30 años, sigue sorprendido por la soberbia y la prepotencia de los azules que continúan sin confiar su futuro a las agencias del país, mientras Pedro Sánchez, igual de "trolero" que su antecesor pero infinitamente más demagógico, se apresta a condenar a al menos un par de generaciones de españoles, a una mediocridad económica reservada para el grupo de los países de Europa más subsidiados, dependientes y sin esperanza. Pero lo seguirá "vendiendo" como consecuencia de las políticas antisociales de Rajoy. Y la gente, convencida. Es lo que tiene la buena comunicación, certeramente dirigida, claro.