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Salud

La ecografía es tan eficaz como la mamografía en la detección del cáncer de mama

Escrito por informaValencia1 11-01-2016 en Salud. Comentarios (0)

Aunque la mamografía sigue siendo el método de elección porque la ecografía se asocia con un mayor número de falsos positivos

iV.com/Salud.- La ecografía presenta una sensibilidad similar a la de la mamografía a la hora de detectar el cáncer de mama. Así lo muestra un estudio llevado a cabo por investigadores del Magee-Womens Hospital de Pittsburg (EE.UU.) y publicado en la revista "Journal of the National Cancer Institute", en el que se recomienda considerar el uso de la ecografía para la detección de un tumor que, a día de hoy, constituye la primera causa de mortalidad por cualquier tipo de cáncer en la población femenina.

Según alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 30 segundos se diagnostica un nuevo caso de cáncer de mama en algún lugar del mundo y hasta 1 de cada 8 mujeres desarrollará el tumor a lo largo de su vida. Además, la incidencia del cáncer de mama está creciendo en todo el mundo, y de los 1,6 millones de nuevos casos que se produjeron en 2010 –año en el que el tumor fue responsable del fallecimiento de más de 425.000 mujeres– se pasará a los más de 2,1 millones que tendrán lugar en 2030.

De ahí la importancia de disponer de pruebas de detección fiables que, como la ecografía, puedan utilizarse como alternativa a la mamografía, que si bien resulta efectiva no se encuentra disponible en los países con menor solvencia económica.

Más falsos positivos

En este nuevo estudio, los investigadores evaluaron la sensibilidad de la ecografía en la detección del cáncer de mama en 2.809 mujeres de EE.UU., Canadá y Argentina. Y para ello, los autores realizaron anualmente y a lo largo de tres años una mamografía o una ecografía a un total de 2.662 participantes. Es más; concluida la fase de cribado, las participantes fueron sometidas a una biopsia o a un período de seguimiento de 12 meses.

Los resultados mostraron que la tasa de detección del cáncer de mama fue similar para ambas pruebas, así como que la ecografía se asoció con una eficacia superior a la hora de detectar los tumores en fase invasiva.

Sin embargo, la ecografía se asoció asimismo con una mayor tasa de resultados falsos positivos –es decir, casos en los que se detecta una anomalía en la mama que, aun normal, se identifica erróneamente como tumor.

Por todo ello, los autores del estudio concluyen que "en las situaciones en las que la mamografía se encuentre disponible, el uso de la ecografía se contemplará como una prueba de detección suplementaria para las mujeres con mamas densas que no cumplan los criterios de alto riesgo para una resonancia magnética y para las mujeres con mamas densas y alto riesgo de cáncer de mama que no puedan someterse o no toleren la resonancia magnética".

El corazón infartado puede tratarse con células madre obtenidas de la piel

Escrito por informaValencia1 11-01-2016 en Salud. Comentarios (0)

Un grupo de científicos japoneses crean células miocárdicas a partir de células de la piel que se injertan perfectamente en los corazones infartados 

iV.com/Salud.- Entre otras muchas consecuencias, el infarto de miocardio produce la muerte de un gran número de células del músculo cardiaco –el consabido miocardio–. Y dado que el corazón es incapaz de reemplazar estas células muertas, el paciente se ve abocado en muchos casos a un trasplante de corazón.

La alternativa al trasplante sería el uso de terapias celulares, es decir, de la introducción directa –o ‘trasplante’– de células miocárdicas sanas en el corazón infartado. El problema es que los injertos de células no son bien aceptados por el corazón, por lo que no acaba de recuperarse. O así ha sido hasta ahora, pues investigadores de la Universidad de Kioto (Japón) han logrado ‘fabricar’ células miocárdicas a partir de células de la piel que se injertan perfectamente en los corazones infartados.

Maduración de células cardiacas

El principal problema de las terapias celulares para tratar el infarto se encuentra en la calidad de los injertos, por lo general conglomerados de células miocárdicas en distintas etapas de maduración.

Como recuerda Shunsuke Funakoshi, director de este estudio publicado en la revista "Scientific Reports", "células en distintas etapas de maduración se combinan y se trasplantan juntas. Y según su etapa de maduración, las células cardiacas pueden comportarse de una forma muy diferente".

Así, el objetivo de esta nueva investigación fue identificar cuál es la etapa óptima de maduración de estas células para su uso en la terapia celular del corazón infartado.

Más rápido y eficaz

En el estudio, los investigadores reprogramaron células de la piel en células madre pluripotentes que, a su vez, se diferenciaron en células del miocardio en distintas etapas de maduración.

Posteriormente, los autores trasplantaron las nuevas células miocárdicas en corazones de ratones en los que se había provocado un infarto, observando que aquellas que se habían diferenciado durante 20 días –y ni un día más ni un día menos– tenían las mayores probabilidades de ser aceptadas por el huésped. O dicho de otra manera, el período de maduración óptimo para lograr la máxima viabilidad de un injerto de células miocárdica es de 20 días.

El siguiente paso es establecer si, como sucede en los ratones, este período de estos 20 días de maduración es igualmente óptimo en los seres humanos. Como reconoce el propio Shunsuke Funakoshi, "necesitamos realizar pruebas con animales más grandes que un ratón".

Sea como fuere, la identificación de la fase de maduración óptima de las células del miocardio permitirá mejorar las actuales terapias celulares para tratar el infarto. No en vano, la identificación de la maduración óptima permitiría que todas las células del injerto resultasen viables, lo que reduciría el número de células requeridas –un número que, a día de hoy, se eleva a varios miles de millones por injerto– y, por tanto, acortaría los tiempos para su producción y trasplante en el paciente.

El doctor Guillem explica los avances en tratamiento de cáncer gástrico

Escrito por informaValencia1 27-12-2015 en Salud. Comentarios (0)

El cáncer gástrico representa la quinta causa de muerte por cáncer en el hombre y la sexta en la mujer

Dr. Vicente Guillem/consejos.- El cáncer gástrico es un problema sanitario de primer orden. Hoy en día representa la 5ª causa de muerte por cáncer en el hombre y la 6ª en la mujer, con más de 56.000 fallecimientos anuales en Europa.

En las últimas décadas se ha producido una disminución en su incidencia en países occidentales aunque con un incremento relativo en la frecuencia de los adenocarcinomas localizados en el cardias y la unión esofagogástrica.

Los pacientes que debutan con estadios precoces se tratan con cirugía curativa y suelen recibir quimioterapia perioperatoria o bien quimiorradioterapia adyuvante. Sin embargo, muchos de ellos recaen, de modo que la proporción de largos supervivientes no supera el 25%.

Cuando la enfermedad se detecta en estadio localmente avanzado o metastásico (lo que ocurre en dos terceras partes), el pronóstico es desfavorable, con medianas de supervivencia en torno a los 12 meses. El objetivo del tratamiento en este contexto es principalmente paliativo.

Pero en las últimas décadas hemos asistido a notables avances en el tratamiento de esta enfermedad que han permitido mejorar el pronóstico en todos los estadios y vislumbrar un aumento de la supervivencia en el futuro. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en el marco de la campaña  "En Oncología cada AVANCE se escribe con MAYÚSCULAS", enumera dichos avances.

-En los años 90 se demostró que la quimioterapia mejoraba la supervivencia y calidad de vida en pacientes con enfermedad metastásica (en comparación con el tratamiento sintomático exclusivo).

-A principios del año 2000, por medio de metaanálisis de estudios aleatorizados, se confirmó que la poliquimioterapia es superior al empleo de agentes únicos en términos de respuestas y supervivencia, a expensas de un aumento de la toxicidad.

-El esquema de referencia desde entonces es la combinación de cisplatino y 5-fluorouracilo en infusión continua.

-Estudios posteriores han demostrado que ambos fármacos pueden ser sustituidos por agentes menos tóxicos, oxaliplatino y capecitabina, respectivamente (2008).

-Los tripletes con docetaxel o epirrubicina (DCF, EOX) son superiores a los dobletes en pacientes seleccionados sin comorbilidades (2006).

-La quimiorradioterapia adyuvante (5FU-LV en esquema de Macdonald, 2001) y la quimioterapia perioperatoria (ECF en esquema MAGIC, 2006) reducen el riesgo de recidiva y mejoran la supervivencia tras la resección quirúrgica en estadios localizados.

-La adición de trastuzumab (primer anticuerpo monoclonal aprobado en esta patología) en pacientes con sobreexpresión de HER2 (HER2+++ o FISH+) mejora significativamente los resultados de la quimioterapia (cisplatino y fluoropirimidinas) en enfermedad avanzada. Por ello, debe determinarse la sobreexpresión de HER2 en todos los pacientes con cáncer gástrico avanzado (2010).

-La quimioterapia de segunda línea (con taxanos o irinotecán) es activa y mejora la supervivencia en pacientes seleccionados (2011).

-Ramucirumab es un fármaco antiangiogénico (antagonista del VEGFR-2) que se ha aprobado recientemente en esta enfermedad. Cuando se emplea sólo o asociado a la quimioterapia (paclitaxel) aumenta la supervivencia en el tratamiento de segunda línea (2014).




*El doctor Vicente Guillem es jefe de servicio de Oncología del IVO y presidente de la Fundación Excelencia y Calidad en la Oncología (ECO). Licenciado en Medicina y Cirugía y doctor en Medicina por la Universitat de València, ha sido presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y presidente del Comité Técnico Nacional de la Asociación Española Contra el Cáncer. Es miembro de la European Society of Medical Oncology (ESMO), de la American Society of Clinical Oncology (ASCO) y de la SEOM, entre otros.

Demuestran la eficacia de un nuevo fármaco para el cáncer de mama

Escrito por informaValencia1 16-12-2015 en Salud. Comentarios (0)

Anastrazol es tan eficaz como tamoxifeno en el tratamiento del cáncer de mama ductal in situ y supone una alternativa válida para las mujeres postmenopáusicas

iV.com/Salud.- El nuevo fármaco anastrazol es eficaz en el tratamiento del cáncer ductal in situ (CDIS), tipo de cáncer de mama temprano en el que las células tumorales se alojan en los conductos de la leche –o ‘conductos galactóforos– sin extenderse a otros tejidos de la mama.

Así lo muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Queen Mary University de Londres (Reino Unido), en el que se concluye que anastrazol es tan efectivo como tamoxifeno en el tratamiento del CDIS y que, por tanto, supone una alternativa válida para las mujeres postmenopáusicas.

Como refiere el profesor Jack Cuzick, director de la investigación, "anastrazol y tamoxifeno tienen una eficacia global similar. Incluso hemos observado que los resultados con anastrazol son ligeramente superiores. Y más importante aún: dado que los efectos secundarios son diferentes, anastrazol puede ofrecerse como una alternativa para las pacientes que no toleran el tamoxifeno o no pueden tomarlo por haber presentado una enfermedad previa".

Eficacia similar

Además de publicados en la revista "The Lancet", los resultados del estudio han sido presentados en el Simposio de Cáncer de Mama de San Antonio 2015, la mayor reunión anual de médicos e investigadores del cáncer de mama de todo el mundo.

Concretamente, el estudio fue llevado a cabo en 14 países con la participación de 2.980 mujeres postmenopáusicas diagnosticadas de CDIS y sometidas a cirugía de la mama. Así, y transcurridos 5 años desde la operación, las mujeres fueron tratadas con anastrazol o con tamoxifeno. Durante los 7,2 años de seguimiento, 144 participantes desarrollaron cáncer de mama y un total de 69 fallecieron –4 de ellas por cáncer de mama.

La tasa de recurrencia, es decir, los casos en los que se reprodujo el cáncer, fue similar para ambos tratamientos. Sin embargo, las mujeres que tomaron astranazol padecieron menos efectos secundarios. Y es que anastrazol se asoció con una menor incidencia de cáncer de útero y ovario y de cáncer de piel no melanoma. Además, la cifra de casos de trombosis venosa profunda o de complicaciones ginecológicas también resultó menor.

Por el contrario, tamoxifeno se asoció con una menor tasa de ictus y problemas musculoesqueléticos, caso de fracturas óseas.

En este contexto, los autores destacan que, en base a estos datos, aún no resulta posible comparar los efectos de ambos fármacos sobre la mortalidad asociada al CDIS, por lo que se requiere el desarrollo de más estudios. Sea como fuere, concluye el profesor Cuzick, "ahora sabemos que anastrazol es efectivo para tratar el CDIS, y las mujeres cuentan con mayores opciones de tratamiento en función de sus historiales médicos y de su tolerabilidad a los medicamentos".

La realidad de la mujer maltratada

Escrito por informaValencia1 26-11-2015 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Por su gran interés, reproducimos íntegramente el "Informe sobre violencia de género" de 2009 publicado en la web No Más Violencia de Género

La identidad de la mujer

Según el “Informe sobre Violencia de Genero”, dirigido por el Dr. Juan Antonio Cobo, medico forense y Director del Instituto de Medicina Legal de Aragón, cuando una persona, mujer u hombre, establece una relación familiar, se recrea su realidad. A partir de ese momento se genera una lucha continuada entre el interés del individuo, y el interés de esa nueva unidad doméstica que se ha creado. En esta dualidad de conciencia aparece una especialización histórica, en la que el sexo masculino adopta un papel de función externa de manutención de la familia, y el sexo femenino tiene adscrito y asume un papel de función interna doméstica y de responsabilidad en el mantenimiento de ese vínculo.

Durante toda la historia de la Humanidad, con algunos periodos de tiempo y en algunos lugares de excepción, la mujer aparece unida a la conservación de la estructura de funcionamiento doméstico básico. No es que se busque las razones últimas de esta realidad ni la conveniencia o no de las mismas, pero sí la constatación de esa realidad actual mayoritaria de que la mujer no solo es la encargada y la garante de ese funcionamiento nuclear de mantenimiento de la unidad doméstica, sino que además asume ese papel de referencia y responsabilidad en solitario.

Sin embargo, ahora, en nuestra generación, nos encontramos en un momento histórico de cambio, con una tendencia muy avanzada hacia el reparto de la manutención externa de la familia tanto en el hombre como en la mujer. De forma paralela al cambio en la responsabilidad de manutención económica de la familia, esta progresión y cambio de papeles de los sexos en la familia también debería llevar parejo un reparto de esa identidad de protección compartida de la función interna de la familia que hasta ahora parecía patrimonio exclusivo de la mujer. A pesar de esta evolución de reconstrucción de las responsabilidades del hombre y de la mujer en la relación doméstica, la realidad cotidiana es que se sigue manteniendo el papel exclusivo y excluyente de la mujer como garante y responsable de la familia.

La realidad de la violencia de género

La mujer pareja/madre posee una identidad como individuo, y otra identidad como garante y responsable última de los miembros de la familia y de la propia estabilidad familiar. Esta misma mujer, partida en dos identidades como mujer, y como pareja y madre, es capaz de desarrollar su identidad como individuo en toda su plenitud cuando no se mueve en el terreno doméstico.

Pero, cuando su decisión afecta a la unidad doméstica, la tendencia es la de disminuir la identidad como individuo, posponiendo cualquier interés personal al interés que presume de protección doméstica. Las víctimas de la violencia de género viven una realidad terrible en la que no saben qué hacer, no saben qué camino tomar, o que meta perseguir.

La mujer sumergida en una historia de violencia doméstica cronificada y que debe tomar decisiones está en una situación similar a la que podría estar, cuando en la Edad Media, y como ejecución de algunas sentencias, se situaba a una persona en el centro de la Plaza Mayor, y se ataban animales de tiro a cada una de sus extremidades para desmembrarlas.

-En una de sus muñecas atamos un pequeño potro que, con sus pequeños tirones discontinuos y en diferentes direcciones, simboliza el interés de la víctima. EFECTO POTRILLO que con escasa fuerza y consistencia parece que le quiere decir que busque una solución para ella, que de respuesta a su grave problema personal.
   
-La otra muñeca la ligamos a un pura sangre que, con su gran fuerza y difícil doma, simboliza el interés de sus hijos. EFECTO CABALLO PURA SANGRE que en momentos determinados es de enorme fuerza y en un sentido y que poco tiempo después puede convertirse en una fuerza similar pero en dirección contraria a la anterior.
   
-Pero no solamente son dos los puntos de tracción. A medida que vas oyendo a esas víctimas compruebas que en un tobillo podemos notar que tiene atado a un percherón que, con terquedad y fuerza mantenida, retrata la historia de la víctima, de sus recuerdos, de su protección a la persona que le maltrata, y de su propia vulnerabilidad. Hemos llamado EFECTO PERCHERÓN a esta fuerza que la mantiene en la perseverancia en sacrificarse, en el silencio necesario para que nada cambie, en un silencio que incluso le impide contarlo a sus allegados, y mucho menos a convertirlo en algo público a través de una denuncia.
   
-Y, finalmente, cuando detectas el efecto de la Administración de Justicia en ese núcleo familiar necesitado de decisiones a medida, de trabajo de estudio previo a los juicios rápidos convertidos en juicios coléricos en aras de una eficacia rápida pero ciega, descubriremos atado al otro tobillo un tractor que, con su lentitud pero con una enorme fuerza de arrastre, representa la Sociedad y fundamentalmente la Administración de Justicia cuando se pone en funcionamiento.

Efecto tractor

Ese arrastre hace desaparecer la capacidad de control que la víctima desea tener sobre su vida para considerarla incapaz para tomar decisiones, y generaliza una respuesta similar para todos los casos como respuesta a la enorme diversidad de problemas que el complejo mundo de la violencia de género esconde detrás de ese aspecto externo igualitario de la agresión y del maltrato.

Este análisis descriptivo de las diferentes fuerzas que deben soportar fundamentalmente la “mujer pareja” y la “mujer madre” y que, con el único fin de resultar más claros en la descripción hemos categorizado como efecto potrillo (interés de la víctima), efecto pura sangre (interés de los hijos) y efecto percherón (la historia, la protección de todo el entorno o del agresor, de la estabilidad familiar, de la relación de la familia con los demás, etc.) no responde simplemente a intereses dinámicos o que cambian, sino que en el fondo encontramos a una mujer que tiene dos identidades.

La identidad de pareja/madre, mayoritariamente unida al sexo femenino de garante única del funcionamiento familiar, provocará que la mujer sufra la tiranía auto impuesta de sacrificarse como individuo en aras de la familia y de todos y cada uno de los miembros de la misma, incluido su agresor.

Muchas de estas rupturas domésticas son asumidas como fracasos por la víctima mujer que había asumido esa responsabilidad, y, también, en muchas de esas rupturas, notamos la enorme carga de culpabilidad que esa víctima mujer padece cuando su interés ha llevado a esa ruptura, sobre el interés del grupo doméstico que le exigía continuar. La mujer víctima inmersa en un ambiente doméstico violento se caracteriza por una ambivalencia dramática frente al hombre agresor y con respecto a las decisiones que debe tomar. No sabe qué es lo que debe hacer. Cualquiera de las decisiones que tome, provocará un intenso sufrimiento para ella y para las personas a las que quiere, en muchas ocasiones incluso para la persona que la maltrata. Cada uno de los pasos que decida dar, supondrá una quiebra de su línea vital. Todas las decisiones son malas para la víctima.

La "otra realidad" de las mujeres víctimas

Las víctimas no saben qué es lo que deben hacer porque todas las decisiones aparecen como malas ya que, como hemos dicho, cuando su decisión afecta a la unidad doméstica, la tendencia es la de disminuir la identidad como individuo hasta niveles insospechados, posponiendo cualquier interés personal al interés que presume de protección doméstica.

Las mujeres pareja/madre inmersas en una familia rota por la violencia, por el clima violento, deben sacrificarse. Para soportarlo, la mujer “recrea” su realidad, la sustituye por un espejismo y convierte su expectativa en una imagen real mediante un proceso de reatribución que busca la coherencia con el papel de pasividad y aceptación que ha decidido asumir en esa ruptura de su realidad. Las víctimas de la violencia de género convierten la realidad en un espejismo para “creer” en otra realidad y para “crear” otra realidad.

Llamaremos reatribución al proceso de recrear la realidad que utiliza instrumentos cognitivos muy complejos entre los que llama la atención la utilización selectiva catatímica de los buenos recuerdos o valoraciones de la experiencia anterior, su conversión en imágenes de referencia y su utilización como parte de las EXPECTATIVAS de la mujer desea que suceda.

Estas expectativas son IMÁGENES mentales (que incluso serían susceptibles de recreación por ensayo encubierto-imaginado) y que actúan como mantenedoras-reforzadoras de la relación doméstica situada en un ideal imaginado. Y gracias a ese proceso de reatribución, la víctima puede llegar a tolerar esa terrible realidad en la que vive porque tiene esperanza en cambiar las cosas, en cambiar a las personas, en conseguir ese objetivo imaginado del espejismo soñado. Y tras esta creación de una nueva realidad aparece la tolerancia.

Llamamos tolerancia frente a la agresión al complejo mecanismo de respuesta que lleva a la víctima a una compleja conducta adaptativa que se caracteriza por minimizar la importancia de lo sucedido, buscando explicaciones, justificaciones y/o excusas con un objetivo aparente que es mantener oculto lo sucedido, ya que su exteriorización provocaría unas consecuencias que la víctima considera de mayor gravedad que lo que ella, como individuo, debe asumir.

Efectos de la tolerancia

En la realidad diaria esta tolerancia (conseguida gracias a esa realidad esperanzadora que ha creado artificialmente) provoca un efecto encadenado de gran importancia en la protección y prevención de la muerte homicida que es:

-Perpetuar la violencia o Disminuir la conciencia de riesgo o la consiguiente disminución de la autoprotección

-E inevitablemente, el silencio
   
-Y para seguir manteniendo ese silencio, la imposibilidad de buscar protección en el entorno inmediato ni en la respuesta social.
   
-Pero también tiene un efecto posterior y es el cambio de ese miedo y de esa conciencia de riesgo que tenía antes, para aparecer la ambivalencia de la víctima cuando ya había detectado y tomado conciencia del riesgo que le lleva a variar su posición de autoprotección o de búsqueda de protección y a bloquear una respuesta evitativa eficaz.

La ambivalencia sitúa a la víctima con una conciencia variable del riesgo a que está sometida. Encontramos algunos casos en los que la víctima había denunciado las agresiones, y se había protegido solicitando medidas de alejamiento, y, tras un determinado periodo de tiempo o bien había roto dichas medidas, o no las había intentado renovar una vez pasado el primer periodo de medidas. La ambivalencia y la pérdida de referencias de las víctimas es un denominador común en las personas inmersas en esa historia de relación interpersonal patológica. Y si bien hemos tratado ampliamente el concepto de ambivalencia y la explicación de su existencia a través de la teoría de la doble identidad, en este apartado la importancia de esa ambivalencia es que se trata de una verdadera creencia de la víctima. La víctima ha tenido conciencia del riesgo y ha actuado de acuerdo con ese temor en otro momento, pero sin embargo, ha llegado a crear una nueva realidad en la que aparecen todos los errores que esa doble identidad pone en funcionamiento para “crear la realidad deseada de una familia no excesivamente rota o simplemente intentar preservarla”. Estos errores son:

 -Ya no lo volverá a hacer
   
-Lo sucedido no tiene tanta importancia, es normal y le pasa a muchas otras familias, era lógico que sucediera porque …
   
-Ha llegado al límite, ya no puede hacer otra cosa más grave
   
-Tengo que hacerlo por mis hijos
   
-No tengo riesgo porque nunca me ha agredido
   
-No tiene energía ni fuerza para matarme
   
-No es capaz de matar ni a una mosca
   
-Pero el mayor error de todos es que terminará creyéndose lo que quiere creer.

Cuando la víctima llega a ese último error, que reside en creer que es real lo que quiere creer, no solo está convencida de que no tiene riesgo sino que no se autoprotegerá, no buscará protección y, posiblemente, por la necesidad de congruencia interna, posiblemente tampoco proteja a otros. Esta situación de ambivalencia ondulante es también la que parece describir a algunas de las muertes homicidas que hemos revisado y se caracteriza por un abandono de la protección que la sociedad le ha brindado y de las conductas mínimas de autoprotección que la víctima debería adoptar.

Generan silencio

La necesidad de preservar la unidad doméstica, asumida íntegramente por la mujer pareja/madre, le exige mantener en silencio el mal funcionamiento familiar, ocultarlo, disimular incluso las agresiones que sufre.

La disimulación, la ocultación de lesiones o de conductas agresivas, ocupa un papel protagonista en la realidad diaria de la violencia doméstica cuando las exploramos como médicos forenses. Silencio medido por los años que las agresiones físicas tardan en exteriorizarse, y más años en denunciarse, y, posiblemente como una secuela de ese silencio, de esa tolerancia a la agresión, de esa indefensión aprendida, la muerte homicida de la que no hemos conocido signos de alerta premonitoria más que una quinta o una cuarta parte.

La víctima, en la búsqueda (casi obsesiva = doble identidad) de protección de su entorno doméstico aún en contra de su propia protección, quiere ocultar lo que ha sucedido, y explicar que su dolor se debe a otra causa, o que su lesión ha sido accidental. La víctima parece no serlo en muchas ocasiones. En otras ocasiones, las personas agresoras aparecen como protectoras, y muy habitualmente son “protegidas” y “entendidas” por la víctima, y con ello, “justificadas”. La víctima adquiere un papel protector del hombre agresor, muchas veces “matriarcal” de su pareja, desdoblándose de su papel de cónyuge. Es la violencia en la que los cuerpos de seguridad pueden ser agredidos por la persona “víctima/denunciante” cuando intentan contener físicamente a la persona “agresora/denunciada”, a pesar de haber sido llamados con angustia y urgencia por la primera.

Disminuye la conciencia de riesgo

Cuando la víctima reescribe su realidad doméstica, y la víctima pierde la conciencia del riesgo, y de su propia seguridad en ese camino de sobre adaptación, las causas son múltiples:

Ya hemos dicho que la historia de relación doméstica, matiza y “amplifica” los defectos, las virtudes, los problemas, los miedos, etcétera. La relación crea una situación nueva que no es una mera sumatoria de las personas inmersas en el drama. En ese contexto, la violencia doméstica, a lo largo de los años, reescribe la realidad, dibujando una “realidad” diferente a la medida de sus protagonistas.
   
Es característica la inseguridad de algunos de los miembros de esta relación doméstica en la elección del camino que deben tomar ya que están inmersos en una vida compleja, difícil, llena de ansiedad y miedos, pero también de “no saber qué deben hacer”, y de “no saber qué es lo mejor”. La ambivalencia que se crea en la víctima es un efecto inevitable en ese camino.
   
La relación interpersonal patológica puede provocar una “pérdida de conciencia de enfermedad” de la víctima como resultado del intento de “normalizar” la vida, de “explicar y racionalizar” lo que está sucediendo para poder sobrevivir o sobrellevarlo. A través de esa mecánica adaptativa, se llega a “desdibujar” los límites de lo que, en otras circunstancias, sería una conducta inaceptable.
   
Existen condicionantes de la vida cotidiana que se pueden convertir en protagonistas, incluso por encima de la propia libertad y dignidad de la persona afectada.
   
Entre los aspectos específicos y diferenciales que limitan la efectividad de la investigación y consecución de pruebas que podrían ser útiles en otro tipo de violencias, de forma especial, en esta protección, encontramos de forma protagonista el miedo de la víctima a la actuación “judicial” cuando pueden existir consecuencias graves paral hombre agresor que pueden condicionar a su vez, pérdidas laborales, económicas o de relación familiar.

Provoca desprotección

Y finalmente, genera desprotección porque no se quiere tener la conciencia de riesgo real, porque se necesita considerar como normal lo que no es normal. Se quiere proteger ocultando y silenciando la realidad y no protegiendo realmente.

Estos porcentajes de “silencio”, muertes homicidas que no tienen antecedentes de denuncias, ni siquiera de carácter auto protector, puede tener muchas lecturas, pero si pensamos los casos en que además de la pareja hay hijos que han sido lesionados o muertos, o el homicidio se ha realizado en presencia de hijos, podremos entrever que estas personas fallecidas quizás no habían adoptado medidas de autoprotección porque les resultaba imprevisible.