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OPINIÓN

Un engaño

Escrito por informaValencia1 04-02-2016 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Manuel Huerta/A LA CONTRA


Que el Valencia CF es ahora mismo un lodazal deportivo ya no lo niega nadie. Que el tarquín salpica a los ejecutores de la operación de venta de la SAD a un caprichoso ricachón asiático es una evidencia, porque no supieron o no quisieron establecer los mecanismos -de entre tantas medidas que vendieron imponer- para evitar la debacle deportiva.

Muy al contrario, Amadeo Salvo y Aurelio Martínez apostaron por el magnate de Singapur, argumentando como primera premisa la apuesta del empresario por la parcela deportiva. Y no les exime de responsabilidad haber sido engañados. Además su silencio prolongado les convierte día a día en cómplices de la pésima gestión del entremado empresarial de Lim.

Salvo, con su salida, dejó huérfana de control valenciano -asesoramiento, denuncia, crítica- la gestión , lo que da la razón a quienes le acusan de prepotente. Salvo y Martínez y los patronos que firmaron la venta de las acciones, tienen que dar explicaciones y buscar soluciones porque no pueden dejar al Valencia en caída libre.

Voro, Angulo, Vidagany, Cervera, Juan Sol..., por no marcharse anoche mismo, se convierten también en encubridores del desastre. Seguir paniaguados a la espera de que el Ángel de la Guarda les solucione la papeleta o que la Cheperudeta les eche una mano no es admisible en profesionales que anteponen un salario a su valencianismo, a su dignidad y a su sentimiento.

En noviembre de 1993, en Karlsruher, ya vivimos una vergüenza similar, pero visto desde la perspectiva que proporciona el tiempo, muchísimo menos grave que lo de ayer en el Camp Nou. Aún así, el artífice de la ruína deportiva que supuso unos años antes el descenso -descenso- del equipo, don Arturo Tuzón (q.p.d) se vió obligado a dejar el club, pese a su buena gestión general y sus muchos méritos en la recuperación de la ya entonces SAD.

Y no, otra vez pasar por aquella amargura de la temporada 85-86, no es posible. Los aficionados más jóvenes de la grada no lo vivieron pero si pueden recordarlo, leerlo en las hemerotecas digitales y hacerse cargo. Fue un golpe muy duro. Y en esta sociedad actual, combulsa por la situación económica, la política indefinida y de incertidumbres, el individualismo y la pérdida de valores, el Valencia es mucho más que un paliativo social, mucho más que el equipo preferido. El dolor sería inmenso.

La empresa Valencia CF SAD, dirigida hoy por simples aficionados cómo tu o cómo yo, es una cosa muy seria, sí. Los 200 millones que ha puesto el señor del lejano Oriente, muy de agradecer con respecto a la solidez económica de la casa. Pero el debía saber, sobre todo por su amigo Mendes, por su "proveedor" Salvo y por sus relaciones con otros profesionales del fútbol, que hacían falta casi el doble millones para cumplir con el precepto primero de la operación de venta, que no era otro que el aspecto deportivo.

Pasó de cubrir con decencia la baja de Otamendi, -causa principal de los males del equipo- y juega a la lotería nombrando a Neville. No quiere poner ni un euro más y se niega a reforzar en enero el puesto de lateral derecho, el central y el mediocentro de organización. Y utiliza el "buenismo" para reclamar paciencia y seguir destrozando una historia que para nada es de él.

Lim nos ha engañado a todos. Sigue haciéndolo. Pero "una llamada tuya bastará para salvarme". Amadeo Salvo y Aurelio Martínez y el resto de patronos de la Fundación VCF que vendieron el club, deben subirse a un avión esta mañana y plantarse en el despacho del asiático, ponerle los puntos sobre la íes y traerse el dinero que haga falta para buscar -y encontrar- una solución al problema. O no se merecen ningún respeto.

@quart5

Otra vez el Día de la Marmota

Escrito por informaValencia1 04-02-2016 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Susana Gisbert


Mira que lo digo veces. Que va a ser la última ocasión que flirtee en un artículo con la política. Que ni soy especialista en eso, ni quiero ni debo serlo. Pero nada. Que ni yo misma me lo creo. Y, aunque no sea política en el más estricto sentido, va a acabar siéndolo, porque en realidad todo es política, en cuanto esto se refiere al bien común. Y como ciudadana me es difícil sustraerme a los acontecimientos, a los informativos y a lo que pasa en nuestro país y en nuestro mundo. Porque además, no hacen más que fustigarnos con lo mismo una y otra vez.

Y es que ya tenemos un nuevo protagonista en el 'photocall' del posible nuevo gobierno. Ya tuvimos un primer protagonista que no llegó de pasear por la alfombra roja. Evidentemente, no había preparado bien su papel ni iba vestido para la ocasión y, sobre todo, no hizo un casting en condiciones. Y ahora pasamos al segundo. Ya veremos si lo ha ensayado mejor, porque compramos nuestra entrada el 20 de diciembre y de momento aun no nos han dejado sin película. Y son tantos reportajes previos que una casi echa de menos el NODO. O no

El caso es que ahí seguimos. Venga a hablar de líneas rojas y de conceptos abstractos y sin que nadie escuche las cosas que realmente importan en el día a día de los españolitos de a pie. Salvo que yo esté confundida, claro. Pero se me ocurren líneas de muchos otros colores, además del rojo. O antes de él.

Veamos. ¿Por qué no marcan una línea blanca, en vez de tanto rojo, que haga referencia a la sanidad? ¿Por qué no una verde que aluda a la educación? ¿Y una morada, que remita a un pacto de estado contra la violencia de género? ¿Y una de color indeterminado, en relación con la justicia? Y propondría más. Una línea negra para la negra situación de los refugiados, una del color del arco iris para la discriminación, otra más para el paro, el problema de la vivienda, la restricción de derechos, la corrupción. Y así, hasta el infinito y más allá. Que ni Sorolla, Picasso y Miró juntos tienen en su paleta colores suficientes.

Pero no. Aquí seguimos con la línea roja dichosa y los conceptos vacíos y grandilocuentes. Como eso de la unidad de España. Que no digo yo que esté mal, ni mucho menos, pero mejor sería explicarle a los españoles cómo vamos a luchar en unidad por todos estos problemas y muchos más, en vez de quedarnos en la superficie. Que al que lleva años en el paro le interesa que le digan cómo dar de comer a sus hijos, como llegar a fin de mes, como salvar su casa. Y si para eso sirve la unidad de España, pues estupendo. Pero a esta parte aun no han llegado. Ni sé si lo harán, visto lo visto.

Así que señores. Harta estoy de este Día de la Marmota post electoral. Hablénme de cosas concretas y déjense de gaitas. Y recuerden que la Constitución es un medio para garantizar un estado social y democrático de derecho. Y no un fin ni una barrera que nos impida hablar de lo demás. Que es lo que está pareciendo.

Y que lo sepan. Nos estamos empezando a cansar. Y mucho. No olviden que seguimos con la entrada comprada y sin atisbo de que empiece la película.

@gisb_sus

Dignidad

Escrito por informaValencia1 04-02-2016 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Juan Enrique Daroqui/Economista

La dignidad es la cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo y hacia los demás y no deja que lo humillen ni degraden. La dignidad humana es el derecho que tiene cada ser humano de ser respetado y valorado como ser individual y social, con sus características y condiciones particulares por el solo hecho de ser persona. Por eso vale mucho y la mayoría no solo queremos tenerla sino también no perderla.

Queremos tener un trabajo digno, con un salario también digno. Vivir en una casa digna y que nadie nos pierda el respeto. Pero hay que ver lo fácil que es perder la dignidad ante el dinero. Y no solo la dignidad personal sino también la dignidad colectiva.

Tras enterarse de las cosas que han hecho algunos, ¡qué fácil es perderles el respeto!.

La cantidad de políticos que eran muy dignos, o eso creíamos, y a la que han podido sacar dinero de comisiones, mordidas y chanchullos han mandado la dignidad a paseo y han puesto la posición del egipcio. Pero hasta que los han pillado han aguantado el tipo, incluso echándole mucho morro, se hacen los ofendidos y dicen a los cuatro vientos que ellos no saben nada, que nada tiene que ver con ellos, hasta que un juez les explica que no cuela lo que están diciendo. A todos se nos ocurren ejemplos ¿verdad?.

Pero no solo políticos, empresarios y banqueros también son muy dados a perder la dignidad por la pasta, basta con ver al señor Blesa o al señor Rato como han tirado su dignidad por el desagüe por el dinero. Y quizá se pueda entender que alguien que está necesitado haga cosas indignas para conseguir algo con lo que sobrevivir pero, estos tipos que están ya forrados de por sí, son de lo peor que puede haber.

Y, como decía, el dinero no solo hace perder la dignidad individual, la colectiva también. Resulta que ha visitado Italia en misión comercial una delegación iraní con miles de millones de euros en el bolsillo. ¿Y que ha hecho el gobierno italiano?, pues para no ofenderlos tapar con cartones las estatuas, de mármol, que muestran cuerpos desnudos. No sea que al ver una venus desnuda se les vayan las ganas de invertir en Italia. ¡Increíble!.

Está claro que cuando viene una visita a nuestra casa no hemos de ofenderla, que hemos de respetar su cultura y sus costumbres, pero también ellos han de respetar las nuestras. Porque resulta que estas visitas que no quieren ver estatuas desnudas, o no quieren que se sirva vino en las cenas a las que asisten, cuando vamos nosotros a visitarlos también hemos de respetar sus costumbres y ellos se pasan las nuestras por el forro. Parece que siempre hemos de ser nosotros los “respetadores” y ellos los “respetados”.

También nuestro gobierno se bajó los pantalones hasta los tobillos cargándose la justicia universal para que el gobierno chino no se enfadase. Adiós dignidad adiós.

¿Más vale honra sin barcos, que barcos sin honra?, a saber.


@Rutiguer_JED

Sistema o antisistema

Escrito por informaValencia1 29-01-2016 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Antonio Gil-Terrón Puchades

Muchas veces me pregunto cuántos golpes nos podríamos haber ahorrado en esta vida, sin en lugar de haber obedecido a los dictados del cerebro, hubiésemos escuchado los susurros del alma.

Y es que el pensamiento, está construido sobre una serie de hipótesis que siempre hemos dado por ciertas, al haber sido embutidas en nuestros cerebros desde la niñez, sin más fin que el de uniformar y adocenar nuestros vasallos cerebros, en aras a la protección del orden social preestablecido por las castas de mandamases que marranean en el mundo desde los albores de la civilización.

Tal vez por eso sea que desde hace años pongo en tela de juicio todas las premisas sobre las que se ha construido la civilización actual; y no porque me sienta más listo que nuestros antepasados, sino porque el resultado obtenido por la puesta en práctica de dichas premisas, han dado como resultado el mundo injusto y amoral en el que sobrevivimos.

Ahora bien, si el “Sistema” es malo de cojones, la oferta que ofrecen los llamados Antisistema, implica salir de la sartén para caer en el fuego. Porque si el actual Sistema está basado en unas premisas erróneas, el Antisistema que bosteza, viene fermentado en el odio, la vaguería, el piojo, el porro, y la violencia: los ingredientes necesarios para emprender el camino de retorno a la cueva y el taparrabos, en armonía con la madre Tierra.

¡Vaya mierda!

Por favor señor conductor, pare usted el Mundo que yo me apeo aquí; y si no para, me bajo en marcha.

@elvelorasgado

La Europa de los ingenuos

Escrito por informaValencia1 28-01-2016 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Jose Segura/FILOSOFÍA IMPURA

Sigo esta semana escribiendo sobre Europa. Esa entelequia que nos trata cada  vez más como estúpidos y que se está autodestruyendo rápidamente cual mensaje inicial de “Misión Imposible”.

Y es que en muy pocos días se han juntado varios sucesos que me han resultado como detonantes de mi desesperanza. Cada vez, aun deseando ingenuamente que la Unión Europea pudiera fructificar, me lo creo menos y me siento más manipulado y engañado. Ni hay unión ni hay Europa, en el sentido de que nuestros valores compartidos y nuestros principios iniciáticos van desapareciendo a marchas forzadas.

Nuestra muy admirada Dinamarca, mil veces citada como ejemplo, está desvalijando legalmente a los refugiados candidatos a asilados, robándoles su dinero y todo lo que lleven de algún valor con la excusa de que estos migrantes tienen que pagarse los gastos que generan. También un par de estados alemanes han puesto en práctica semejante crimen oficial. Una terrible visión que se produce en medio del invierno centroeuropeo, en el que padecen abandono, hambre, frio y enfermedades esos humanos que escaparon de la guerra y del genocidio. Esos desgraciados seres para los que aún no se ha ofrecido solución significativa alguna.

Mientras, la creativa, artística e histórica Italia, la heredera del Imperio Romano, la fuente de las artes y las letras, la seguidora de la belleza y la filosofía helénica, recibe a una misión comercial iraní –presidida por su ayatolá Rouhaní- que acude a ese mediterráneo país para proponer negocio. El gobierno italiano, abierto completamente de piernas, no ha tenido empacho en renunciar a la cultura que nos define a los latinos y se ha atrevido a esconder, tras burdos parapetos, toda aquella obra de arte que pudiera ofender la sensibilidad del máximo representante de un país gobernado por religiosos, un país tan antiguo e histórico como la antigua Roma, el viejo enemigo persa, renunciando así a los orígenes de nuestra vieja y culta Europa.

Pero no es todo. En Francia, la ministra de justicia Christiane Taubira ha dimitido harta de tanta medida represiva ejercida por el gobierno de Hollande, que pretende prorrogar otros tres meses el estado de excepción, temiéndose que como a tantos otros gobiernos le cojan gusto a las temporadas del ordeno y mando. Además, la ya exministra y militante de la izquierda socialista francesa Taubira se ha ido echando pestes sobre la falsa socialdemocracia que impera actualmente en Francia. Una socialdemocracia que igualmente anda descomponiéndose en el resto de Europa –España incluida- con la pérdida de sus esencias. Christiane Taubira, a lo largo de su carrera ministerial tuvo que soportar continuos insultos por el simple hecho de ser negra.

Por si fuera poco, son ya varios los países socios de la Unión Europea que están utilizando las amenazas del terrorismo yihadista o de la afluencia extraordinaria de refugiados de otros continentes, para limitar el espacio Schengen que significa nada más y nada menos que la libre circulación de los ciudadanos europeos por todos los países socios, sin frontera alguna que limite nuestros movimientos. Esta limitación, gran amenaza a los principios básicos de la UE, pueden esconder en realidad motivos políticos –generalmente relacionados con gobiernos de extrema derecha- e, incluso, de proteccionismo comercial, religioso y de pureza de raza. Mala noticia es esta en los tiempos que corren.

Pero también desde España estamos colaborando recientemente a la descomposición de Europa. Por ejemplo con la insultante comisaría de la Comisión Europea confiada al exministro Arias Cañete. Quien tuvo que renunciar –con más o menos habilidad- a sus corsarios e incompatibles negocios petroleros, está ahora señalado como uno de los responsables de los desaguisados acaecidos en la empresa pública Acuamed, en la que como poco intentó amparar el pago de una cantidad improcedente a una constructora habitual ponedora en el PP. Y por si esto no bastara, les enviamos de nuevo a Pedro Agramunt –exdiputado y exsenador del PP-, que ha sido elegido presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, organización con sede en Estrasburgo de la que depende el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Que el hombre del espacio nos coja confesados con el nombramiento del valenciano Agramunt, cuyos méritos omito porque podría caerme una querella. Me contentaré con recordar que en Valencia sabemos quién es. O mejor, quién no es.

En filosofía, muy impura hoy porque le doy la vuelta a un texto ajeno que pretende decir todo lo contrario, la propia situación objetiva de la Unión Europea en la sociedad capitalista resulta hostil a las fuerzas progresistas, se opone al avance de la ciencia de vanguardia y a las verdaderas necesidades del pueblo. Es una clara manifestación de su decadencia, que se impregna de un creciente espíritu pesimista, cada vez más incapaz de satisfacer las demandas científicas, morales y políticas de nuestra época.

Pobre Europa, en la que muchos creímos, en la que nunca anidó la auténtica democracia, en la que los intereses económicos siempre estuvieron por encima de las necesidades de sus ciudadanos. Pobre y triste Europa, que mal te veo.


Twitter @jsegurasuarez