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OPINIÓN

Correctores

Escrito por informaValencia1 17-02-2016 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Susana Gisbert

Esta mañana me comentaba una amiga muerta de risa algo que le había pasado. Otra amiga le había enviado una imagen entrañable deseándole buenos días y, aunque ella quiso contestar “Qué bonita”, al corrector de su móvil no le pareció adecuada su respuesta, y lo cambió por un “Antoñita”. Y la receptora, que desde luego no se llama Antonia ni Antoñita -ni siquiera la Fantástica- aún estaría con los ojos como platos tratando de descifrar el mensaje subliminal de aquella respuesta, si es que lo había, si mi amiga no se lo hubiera aclarado en el momento.
   
Y es que los correctores parece que tienen vida propia, y que en ocasiones los dirige un diablillo malandrín que gusta de liarlo todo. Con resultados que, incluso, pueden llegar a truncar amistades si no se desface a tiempo el entuerto, o a hacer quedar a una como una tonta. O cosas peores.
   
Recuerdo una Nochevieja, en los remotos tiempos del sms, en que elaboré un mensaje personal para felicitar el año a mis contactos. En él hacía referencia a entrar en el año con fuerza. Al corrector no le gustó, y me jugó una mala pasada que hizo que, debidamente avisada por una amiga entre caracajadas, tuviera que enviar un nuevo texto aclarando el anterior. Lo que decía el mensaje primitivo lo dejo a la imaginación del lector, aunque es fácil suponerlo. O no.
   
También es antológica la obcecación del corrector en negarse a transcribir la palabra “telemático” . Así que, sin darnos cuenta, enviamos notificaciones por vía telepática que han dado para más de un chascarrillo. Pero es lógico. Es mucho más bonito comunicarse por telepatía que por medio de un ordenador, a dónde va a parar. Comprendamos al corrector.
   
No hace mucho, un tuit de contenido jurídico decía tan ricamente que los investigados se habían acogido a su derecho “a no trabajar”. Otra travesura del corrector, que debía seguir los dictados del subconsciente de quien lo manejaba. Porque, ¿a quién no le apetece ejercitar ese derecho?
   
Hagan la prueba. El diablillo es caprichoso. El mío se niega a poner “espero” y lo cambia por “espeto”, como si todo el día anduviera deseando comer unas sardinas en la playa. Lo que tampoco está mal, por cierto. Y me cambia “por ellas” por “paellas”, así que o estoy muy atenta o todo el mundo debe estar pensando que mi estómago está en directa conexión con mi cerebro. También me cambia “estupefacta” por “estupefacientes” y “martes” por “Marte”, como si anduviera medio flipada día sí y día también. Y los ejemplos son infinitos. Cada cual que pruebe. Pero lo curioso es que no actúan igual con todo el mundo. Debe ser que hasta los teclados tienen corazón. Por eso a otra amiga le acaba dfe cambiar un “Buenos días” por un “Bondad” que le ha parecido más empático. Dónde va a parar
   
Pero hay que andarse con cuidado. No siempre son cosas simpáticas ni fácilmente entendibles. Y conozco más de un caso que un corrector desata problemas en algún grupo. Que el lenguaje es muy rico y entre “indulto” e “insulto” solo hay una letra pero un abismo de significados, como estre “caspa” y “casta”. Y un malentendido puede acabar con un mundo de buen entendimiento.
   
Así que, señor diablillo del corrector, no sea tan travieso  que cualquier día genera un conflicto de estado. O, mejor pensado, séalo, y recuerde a esos políticos que hablan por Whatsapp que el ciudadano es lo que importa. Seguro que encuentra la forma.

@gisb_sus

El hundimiento del PP valenciano como síntoma

Escrito por informaValencia1 16-02-2016 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Enrique Arias Vega/A CONTRACORRIENTE

Casi nadie se acuerda de que el hoy destrozado Partido Popular de la Comunidad Valenciana tenía mayoría absoluta hace menos de cinco años y doblaba en votos a un socialismo entonces claudicante. La oposición se limitaba a dar espectáculos en Las Corts, como Mónica Oltra con sus camisetas y sus desplantes, y poco más.

El hundimiento del PP se debe, pues, a sus propios deméritos y no a una brillante política de sus adversarios. Tal ha sido la autodestrucción del partido, que hoy se hallan detenidos, encausados o investigados hasta quienes fueron presidentes de las tres diputaciones provinciales —Carlos Fabra, Alfonso Rus y José Joaquín Ripoll—, así como un centenar más de políticos de primera fila.

Han sido, por consiguiente, la arrogancia, la prepotencia y el abuso, amén de la corrupción, los que han llevado al PP valenciano al borde de la extinción. Y este evidente camino lo ha recorrido tan ignorante de su destino que hace menos de cuatro años un recién exculpado y exultante Paco Camps decía a la revista Telva que jamás dejaría la política, que no se arrepentía de nada de lo hecho y que “estoy más preparado que nunca para ser presidente de la Generalitat o del Gobierno”.

¿Les suena semejante estúpida petulancia? Salvando el tiempo y la distancia, viene a ser lo mismo que dice un día sí y otro también Mariano Rajoy mientras los tribunales de justicia no dan abasto para procesar a tanto presunto delincuente como ha medrado a su alrededor.

Por contra, mientras el Presidente en funciones se cree legitimado para gobernar con respaldo popular, cada día que pasa va perdiendo a chorros la confianza ciudadana y dando alas al envalentonamiento de Pablo Iglesias y de quienes lo jalean.

De no darse cuenta de lo que sucede, de obrar en consecuencia y de dejar paso a otras opciones que puedan remediar los destrozos causados por su política, no será solamente su partido lo que él haya contribuido a hundir en este país.

“Defensores” de la libertad de expresión

Escrito por informaValencia1 12-02-2016 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Enrique Arias Vega/A CONTRACORRIENTE


El derecho de los titiriteros madrileños a ser unos descerebrados y hasta soeces es discutible, como todo, e incluso defendible. El ofender y agredir a los demás, aunque sea verbalmente, y enaltecer la comisión de delitos ya es otro cantar.

Aun así, hay que agradecer el que haya gente que se esfuerce en defender la libertad de expresión hasta de los más miserables. Chapeau. Pero resulta sospechosísimo que quienes la defiendan sean precisamente los liberticidas, es decir, aquellos a quienes solo les preocupa la libre difusión de su credo mientras impiden la libertad de expresión de los que no opinan como ellos.

Me refiero, por ejemplo, a Rita Maestre, portavoz del Ayuntamiento de Madrid (que pagó el espectáculo de títeres incriminado) y que va a ser juzgada por su asalto a la capilla de la Universidad Complutense madrileña. Para ella, la impunidad de los titiriteros debe ser total, mientras que la religiosidad de otros (sólo de los cristianos, por supuesto) debe ser rigurosamente perseguida.

Persecución, también, es lo que ha hecho históricamente Ada Colau, hoy alcaldesa de Barcelona y condescendiente con el espectáculo de guiñol de marras, quien practicó el escrache (acoso) a las sedes de aquellos partidos políticos con cuyo pensamiento no concuerda.

¿Es esa doblez coherente con la deseable libertad de expresión? ¿O se trata, más bien, de un hipócrita doble rasero para justificar las tropelías de los propios mientras se reprime todo pensamiento de los que disienten del suyo?

Elevando el listón, otro tanto deberíamos decir de prohombres como Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, defensores, dicen, de los sin voz, que impidieron personalmente, en cambio, una conferencia de Rosa Díez en la universidad en la que profesaban.

Con semejantes defensores de la libertad de expresión, al margen de las legítimas ideas que tenga cada cual, me temo que los derechos individuales y colectivos de los hombres y mujeres de este país lamentablemente acabarán por tener muy poco recorrido.

@EnriqueAriasVeg

El discurso del miedo

Escrito por informaValencia1 11-02-2016 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Jose Segura/FILOSOFÍA IMPURA


También podría haber titulado hoy como “Los extremos se tocan”, pero prefiero dejar la cosa como está. Estos días, en los que sigue y sigue la incertidumbre sobre la formación de gobierno, hay quien esgrime el miedo sin pudor alguno, pretendiendo que suenen las trompetas del Apocalipsis para acogotar a los ciudadanos más medrosos.

Así, varios ministros del gobierno en funciones, con Mariano Rajoy al frente, están centrando su discurso en los ineludibles desastres que acaecerían en España si el PSOE y Podemos consiguieran un acuerdo de investidura para Pedro Sánchez.

Vaticinios como la ruina económica, la vuelta de ETA, el abandono de la coalición internacional o la huida de los inversores salen de la boca de unos responsables políticos que cuando gobernaron dejaron a nuestro país hecho unos zorros. No parece de recibo que esos mismos ministros del PP, que han jugado durante los últimos cuatro años con la miseria de millones de españoles, tengan ahora la caradura de avisarnos de las debacles que podrían ocurrir si gobernara la izquierda.

Pero mientras arrecian sus maldiciones, que en su día fueron incluso apoyadas por algunos miembros de la Comisión Europea, otras organizaciones sociales y económicas –como los sindicatos o la patronal- han moderado su discurso y llegado al acuerdo de mantener la trayectoria alcista del país, aunque La Moncloa se vea ocupada por sulfurosos diablos con cuernos y rabo.

Y es que, en la práctica, a nadie le interesa que un nuevo gobierno de izquierdas ocasione el pánico entre la ciudadanía –cosa que en su mayoría sería impensable- o castre las intenciones de negocio de los inversores interiores y exteriores.

Otra cosa bien distinta es que también cause miedo la bisoñez política demostrada hasta ahora por algunos miembros de Podemos que ya han tocado poder, por ejemplo en los ayuntamientos, ocasionando desmadres de muy difícil justificación que solo se explican con la inexperiencia política y el ansia desmedida de cambio de quien todavía luce el pelo de la dehesa universitaria.

Pero al igual que la juventud es la única enfermedad que se cura con el tiempo, también la inexperiencia se combate con el ensayo continuado del acierto-error. Todo se tranquiliza con el tiempo. Hasta la torpeza. Porque inteligencia hay de sobra para aprender a gobernar con mesura un país bastante más maduro de lo que muchos creen.

En filosofía, impura una vez más, el miedo es diferenciado de la angustia por Heidegger, que define el miedo como una reacción objetiva, mientras se refiere a la angustia como un hecho existencial provocado por nuestras propias neuras. Como un temor indefinido creado en nuestra mente ante cualquier incertidumbre que llegue realmente a preocuparnos.

Y eso, la angustia, que no el miedo, es lo que está manejando brutalmente el PP y sus voceros, con sus continuados intentos de provocarnos el pánico ante nuestra existencia en el futuro más inmediato. Una táctica que no tiene perdón, tanto por su maldad como por su fascistoide empleo ante la ciudadanía con tal de no perder el poder.

Lo otro, el miedo a las meteduras de pata de los cargos electos de Podemos o a las bravatas de Pablo Iglesias sí tiene arreglo. Ya se encargarán los propios y tozudos hechos de modelar unas maneras que antes o después nos permitirán convivir tranquilamente.



Twitter @jsegurasuarez

Presidentes

Escrito por informaValencia1 10-02-2016 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Juan Enrique Daroqui/Economista



Llevamos bastante tiempo viendo desfilar por los Juzgados, unos para prestar declaración, otros para ser juzgados, a muchos presidentes de entidades financiares o grandes empresas.

Últimamente ha comenzado el juicio a Juan Pedro Hernández Moltó por falsear las cuentas de la CCM (Caja de Castilla la Mancha) de 2008. Este hombre es economista, y fue el azote de Mariano Rubio cuando era presidente del Banco de España.

Y como casi todos los presidentes de las grandes corporaciones que llaman a declarar, dice que él era como la Reina de Inglaterra, que asistía a los Consejos pero como de oyente más o menos, y que su trabajo real era como de “animador socio-cultural”, eso sí, animador socio-cultural a precio de presidente de banco, que a la hora de cobrar sí que sabía de qué iba el asunto. Los hay que la tienen de cemento armado y a lo mejor se piensan que alguien les va a creer.

Pero es que no es el primero que dice cosas así. Otros presidentes de cajas o bancos como Miguel Blesa (Caja Madrid), José Luis Olivas (Bancaja y Banco de Valencia) o el propio Rodrigo Rato (Bankia) han soltado cosas parecidas.

Parecería que para presidir un Banco o una Caja de Ahorros lo único que había que saber era cobrar el pedazo de sueldo que tenían o que ellos mismos se ponían. El único mérito necesario era tener un amigo político que mandara lo suficiente para colocarte, o bien porque te conoce desde el colegio o bien porque tú ya habías sido político de la cuerda del que manda ahora.

Lo que es seguro es que ninguno de ellos elaboraba las cuentas anuales de sus entidades, con datos falsos, ni se ponía a vender él directamente acciones o preferentes, pero lógicamente, como presidente de la entidad tenía la responsabilidad inherente al cargo y al sueldo, para velar por que se hicieran bien las cosas.

Por lo tanto es de ley que los jueces se preocupen de que los que más mandaban den explicaciones de los actos de sus empresas u organizaciones y si han cometido ilegalidades, paguen su culpa. Vamos lo lógico y normal.

Ocurre que una entidad importante del país ha tenido a todos sus tesoreros con problemas judiciales, unos imputados y otros detenidos. Tiene a miembros destacados de su organigrama cumpliendo condena, otros a la espera de juicio y otros muchos, todos cargos relevantes, siendo investigados (como se dice ahora). Lo que se dice na organización podrida de narices. Hasta le investigan si la reforma de su sede principal (y otras) fue pagada con dinero negro.

Me refiero, claro está, al Partido Popular. Son incontables la cantidad de escándalos en los que está implicado el partido, e innumerable la cantidad de gente que tienen condenados, imputados, investigados o pringados. El propio Partido Popular está imputado, como organización, en el caso del borrado o destrucción de los ordenadores de Luis Bárcenas, extesorero del partido.

En este caso, ¿porqué al presidente del Partido Popular ni siquiera lo han llamado a declarar?. ¿Ser presidente de un partido con semejante currículum no conlleva ninguna responsabilidad?.

Yo no soy abogado y quizá por eso no lo entiendo. Le preguntaré a mi amiga Susana Gisbert, que es fiscal, a ver si ella es capaz de explicármelo.

@Rutiguer_JED