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OPINIÓN

'Hasta los cojones'

Escrito por informaValencia1 23-02-2016 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Enrique Arias Vega/A CONTRACORRIENTE

No ha podido ser más explícito el dirigente del Partido Popular de Bizkaia, Antón Damborenea, al decir en un mitin ante Mariano Rajoy que muchos militantes de su partido están “hasta los cojones de ver a gente del PP pringada” por la corrupción. La desvaída respuesta del líder nacional (“no te voy a explicar hasta dónde estoy yo”) solo recibió unos desganados y protocolarios aplausos de los asistentes.

Desde luego que no es de recibo la desmayada actitud del jefe de la banda criminal en que lamentablemente parece haber convertido al partido conservador. Por eso, seguramente, la mitad de los votantes de su formación no quieren que Rajoy vuelva a encabezar las próximas listas electorales, según una última encuesta.

Entiendo que quienes estén más allá de la ingle por la corrupción campante en el PP sean precisamente los militantes de sus jóvenes generaciones, quienes nada tienen que ver con la vieja guardia pretoriana que lleva una docena de años aislando de lo que ocurre en la calle al secretario general del partido. Supongo que, si por ellos fuera, Javier Maroto, Andrea Levy, Pablo Casado y muchos otros dirigentes populares de la nueva hornada ya habrían jubilado a la momia política peor valorada por sus coetáneos y buscado una solución de recambio que regenere el partido en su totalidad.

Claro que eso resulta particularmente difícil en una formación política esclerotizada, sin democracia interna, donde las decisiones se toman de arriba a abajo y no al revés.

Un amigo, estudioso de la historia contemporánea, me dice que, “salvando el tiempo y la distancia, tendrían que hacer como los oficiales libres egipcios que derrocaron al rey Faruk. Ellos (Nasser, Sadat…) eran unos coroneles desconocidos por su pueblo y tuvieron que coger al prestigioso general Naguib para que encabezase la revolución, aunque tuviesen el poder real en sus manos”. ¿Y quién sería el Naguib de este cuento?, le pregunto. “Pues solo se me ocurre Núñez Feijóo”, me responde, “aunque si tardan en dar el golpe puede que para entonces su partido ya se haya quedado sin votantes. Así que…”

Y, a todo esto, Rajoy sin enterarse.

@EnriqueAriasVeg

¿Genera confianza que los liberticidas defiendan la libertad de expresión?

Escrito por informaValencia1 22-02-2016 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Con ciertos defensores de la libertad de expresión, al margen de las legítimas ideas que tenga cada cual, el autor teme que los derechos individuales y colectivos de los hombres y mujeres lamentablemente acabarán por tener poco recorrido

Enrique Arias Vega

El derecho de los titiriteros madrileños a ser unos descerebrados y hasta soeces es discutible, como todo, e incluso defendible. El ofender y agredir a los demás, aunque sea verbalmente, y enaltecer la comisión de delitos ya es otro cantar.

Aun así, hay que agradecer el que haya gente que se esfuerce en defender la libertad de expresión hasta de los más miserables. Chapeau. Pero resulta sospechosísimo que quienes la defiendan sean precisamente los liberticidas, es decir, aquellos a quienes solo les preocupa la libre difusión de su credo mientras impiden la libertad de expresión de los que no opinan como ellos.

Me refiero, por ejemplo, a Rita Maestre, portavoz del Ayuntamiento de Madrid (que pagó el espectáculo de títeres incriminado) y que va a ser juzgada por su asalto a la capilla de la Universidad Complutense madrileña. Para ella, la impunidad de los titiriteros debe ser total, mientras que la religiosidad de otros (sólo de los cristianos, por supuesto) debe ser rigurosamente perseguida.

Persecución, también, es lo que ha hecho históricamente Ada Colau, hoy alcaldesa de Barcelona y condescendiente con el espectáculo de guiñol de marras, quien practicó el escrache (acoso) a las sedes de aquellos partidos políticos con cuyo pensamiento no concuerda.

¿Es esa doblez coherente con la deseable libertad de expresión? ¿O se trata, más bien, de un hipócrita doble rasero para justificar las tropelías de los propios mientras se reprime todo pensamiento de los que disienten del suyo?

Elevando el listón, otro tanto deberíamos decir de prohombres como Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, defensores, dicen, de los sin voz, que impidieron personalmente, en cambio, una conferencia de Rosa Díez en la universidad en la que profesaban.

Con semejantes defensores de la libertad de expresión, al margen de las legítimas ideas que tenga cada cual, me temo que los derechos individuales y colectivos de los hombres y mujeres de este país lamentablemente acabarán por tener muy poco recorrido.

@EnriqueAriasVeg

*Enrqiue Arias Vega es escritor, periodista y economista, diplomado en Stanford. Ha publicado en España, en Italia y en Estados Unidos. Autor de 12 libros y columnista en varios diarios nacionales



El fracaso del chavismo

Escrito por informaValencia1 18-02-2016 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Jose Segura/FILOSOFÍA IMPURA

La ruina absoluta en la que actualmente se encuentra Venezuela es, sin duda, la principal prueba de que el chavismo ha fracasado, se ha ido al carajo, hundido aún más por los constantes errores de Nicolás Maduro.

Tras décadas de corrupción política en los partidos políticos tradicionales, hacía falta que Venezuela entrara en una catarsis general e intentara encontrar su propio camino, una ruta con menos desigualdad y latrocinio.

Llegó entonces Hugo Chávez con su republicanismo bolivariano y alcanzó un éxito inusitado que impregnó, incluso, a los países limítrofes. La bendición de Chávez por su pueblo, por los estados vecinos o por los Castro, junto a las maldiciones llegadas de los EE. UU., convirtieron al nuevo líder en un paradigma mundial de la revolución posible.

La enorme riqueza petrolífera de Venezuela, ayudó considerablemente a que Chávez utilizara los abundantes ingresos nacionales para socializar el país, nacionalizar lo que le vino en gana y conseguir que muchísimos pobres obtuvieran un mejor nivel de vida.

Pero el gran error de Chávez fue, sin duda, jugárselo todo a una sola carta: la del petróleo. No utilizó la abundancia de riqueza para generar un tejido empresarial que permitiera a la sociedad venezolana alcanzar su propia libertad económica, labrando así un futuro más diversificado, sostenible y cierto. La caída del precio del petróleo –que llega hasta nuestros días- fue mermando, paulatinamente, los ingresos del país. Y empezó la carestía, el desabastecimiento y la protesta ciudadana.

Nadie que esté en su sano juicio o que tenga unos mínimos conocimientos de economía, debería arriesgar todo su patrimonio a un solo juego. La sabiduría del político debería centrarse, por ejemplo, en respetar a Pareto y su regla de oro 20/80, que indica claramente la necesidad de la diversificación.

Esos errores no fueron cometidos en su totalidad por sus vecinos Correa y Morales, que con una visión más práctica y proactiva, optaron por una economía mixta que en la actualidad es suficientemente llevadera para los ciudadanos de Ecuador y Bolivia. Al igual que en Cuba, se está abriendo un camino similar en los últimos años.

Fallecido Chávez, llegó al poder un personaje oscuro, soberbio, rebelde sin causa y, sobre todo, empecinado: Nicolás Maduro. Un nuevo presidente de Venezuela, incapaz de deshacer el error de su predecesor, violento con todo el que se menea y con la oposición que le indicaba nuevos caminos, así como un pésimo imitador de la vehemencia que tanta fama proporcionó al refundador del movimiento bolivariano. En definitiva, un tipo aún más obstinado, hasta la torpeza, la ceguera y el fracaso absoluto que puede estar convirtiendo a Venezuela en un estado fallido.

Hoy, Venezuela está hundida, anímica, política y económicamente. Los escasos ingresos del petróleo no llegan ni para abastecer las necesidades más mínimas de sus ciudadanos. Incluso el índice de criminalidad alcanza cifras muy alarmantes. Vuelven al país las estanterías vacías por falta de suministros, la pobreza entre los más desfavorecidos, la consiguiente corrupción propia del sálvese quien pueda y la errática toma de decisiones de un dirigente incapaz de retirarse, dejando su puesto a quienes le han ganado limpia y absolutamente las elecciones legislativas.

En filosofía de lo más impura, apropiada a la torpeza de pensamiento del inmaduro presidente venezolano, el empecinamiento se alía en este caso con la necedad, con lo irracional. Sería aceptable el empecinamiento si lo sustentara una razón práctica. Pero en este caso es una soberana memez. Y la memez nunca es más que eso: una simple bobería. (Mi agradecimiento al filósofo Alfonso Pérez de la Borda, que ha sido hoy mi fuente de inspiración)

Al igual que en Venezuela, el mundo hay vivido gran cantidad de revoluciones –muchas de ellas fallidas- lideradas por ególatras incapaces de dar su brazo a torcer por mucho que los hechos demuestren sus imperdonables errores de gobierno. Y es que toda revolución que no sea de abajo arriba cae inexorablemente en manos de los salvapatrias. Líbranos, democracia, de semejante castigo.


Twitter @jsegurasuarez

Lo importante

Escrito por informaValencia1 17-02-2016 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Juan Enrique Daroqui/Economista

¡Que cansino se está haciendo esto de la investidura del presidente del gobierno!. Más que nada porque aquí no tenemos costumbre y esto de negociar y pactar, pues como que se nos hace largo si tardan más de diez minutos.

Tras las últimas elecciones alemanas estuvieron casi tres meses con un gobierno en funciones hasta que llegaron a un acuerdo la CDU y el SPD (conservadores y socialistas) para formar gobierno. ¡Y no pasó nada!.

En Bélgica estuvieron más de año y medio con un gobierno en funciones y les fue bastante bien. En Italia también estuvieron más de 60 días negociando la formación del gobierno y tampoco pasó nada.

Sin embargo aquí parece un drama que se tomen tiempo para negociar y llegar a acuerdos. Y más deberían tomarse en vista de lo poco entrenados que están para estos menesteres.

Porque además hay que ser como adivino y tener un sexto o séptimo sentido para saber leer entre líneas, ya que parece que lo que quieren decir nunca es lo que han dicho. Siempre hay un significado oculto en las declaraciones o los gestos.

Si Rajoy dice que declina el presentarse a la investidura porque no tiene los apoyos suficientes, lo que quiere decir es que le deja el muerto a Sánchez para que se cueza en su propia salsa y mejorar sus resultados en las próximas elecciones, que en es lo que quiere que ocurra. Si Sánchez negocia con Ciudadanos lo que realmente está haciendo es un guiño a Podemos para que rebaje sus pretensiones y gobernar con ellos. Si Podemos presenta un plan de gobierno con el referéndum catalán por delante, lo está haciéndolo para forzar a Sánchez a que diga que no y así conseguir que hayan nuevas elecciones, que es lo que realmente quiere, o bien lo hace para luego decir que cede en que no haya referéndum y así quedar como un hombre de estado.

Obviamente, todo esto de antes, o me lo he inventado o lo he leído de grandes analistas y comentaristas políticos.

El caso es que llega a ser divertido leer después de alguna declaración de cualquier “líder” (no me gustan los liderazgos) las interpretaciones que se hacen de las mismas que son una cosa y la contraria. Claro, así siempre acierta alguno.

El caso es que con todo este lío de la investidura nos estamos olvidando de cosas importantes que siguen pasando y a las que no se le pone solución, como el asunto de los refugiados.

Siguen saliendo noticias de ellos pero ya no están en las primeras páginas, ahora son para Sánchez, Rivera, Iglesias, Aguirre y demás. Incluso han pasado a las páginas pares de los diarios. Pero el problema no solo sigue sino que se acrecienta con las inclemencias del tiempo. Es urgente echarles una mano.

Todos los acuerdos que se tomaron sobre acoger a refugiados y mandar ayudas se han incumplido. La UE ha fracasado estrepitosamente en este asunto y no parece que tengan ningún interés en solucionarlo.

Y mientras tanto siguen muriendo hombres, mujeres y niños en el mar, o en Siria, o en Irak, a montones. Pero como ya no nos enseñan imágenes terribles como la de Aylan pues eso, ojos que no ven corazón que no siente. Pero los migrantes siguen intentando huir del horror y no encuentran a nadie que les ayude. Más bien al contrario.

Ángela Merkel está teniendo problemas por querer ayudarlos. El presidente de Hungría, el ultraconservador Viktor Orbán, quiere mano dura con los refugiados. ¿Pero cómo se puede ser tan vil?. Al menos Canadá da ejemplo.

Y mientras tanto nuestro gobierno en funciones poniendo cara de haba.

Este jueves y viernes hay cumbre en la Unión Europea para tratar el “Brexit” y el problema de los refugiados. Por si a alguno de los presidentes se le ha olvidado, aquí les dejo la tremenda foto de Aylán que a muchos se nos ha quedado grabada en las entrañas.



@Rutiguer_JED

Vientos y tempestades

Escrito por informaValencia1 17-02-2016 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Manuel Huerta/A LA CONTRA

Una vez más estamos condenados a repetir la historia, para mal. Todo empezó hace unos años, con un tal Rodríguez Zapatero, del que ya he repetido en este diario hasta cansarme que, es sin duda, el peor personaje de la política española de todos los tiempos que una madre ha parido en este país.

Alentador de viejos odios y rencores, Rodríguez ha provocado además una forma de vivir y de expresarse, propios de la era cuaternaria, en la que sus seguidores y otros sujetos ideológicamente cercanos, toman la mentira y la blasfemia hacia el oponente en ideas como filosofía de vida. Se inventan la ignominia, se arrogan la cultura, insultan (cada vez más) su propio intelecto, provocan todo lo que pueden, se toman el cóctel (últimamente con abuso desmedido) y lo desparraman cómo argumento rebosante de venganza.

Entre sus contradictorias conclusiones (se coge antes a un mentiroso que a un cojo) está el acoso violento al discrepante político, que ha sido uno de los resortes más utilizados por la izquierda extrema para hacer valer "los derechos de la gente". Pues bien, esa misma gente ha decidido que tiene que seguir haciendo escraches a los políticos, porque eso es lo que han aprendido de los "indignados" espermatozoides del pableberismo cuando trataban de asaltar el cielo. Ahora que ya están al lado de San Pedro ha llegado el momento de que vivan en primera persona los alardes callejeros de "la gente" pacífica y dialogante.

El concejal de izquierda extrema del Ayuntamiento de Madrid, del que depende la Policía Municipal, ha tenido la fortuna de ver lo bien que han aprendido sus enseñanzas los conciudadanos a los que una vez animó a violentar la libertad del adversario. Ha debido de ser emocionante para este concejal ver a la gente ejercer su derecho superdemocrático al escrache pacífico y dialogante contra el político, en este caso él mismo, oh felicidad.

El concejal Barbero debería haberse unido a los funcionarios de paisano que lo acosaban para escracharse a sí mismo en abrazo fraternal con todos ellos. Si "la gente de abajo" se siente maltratada por un político, es justo que le manifieste en persona su rechazo, sin que por eso tenga que molestarse nadie. De hecho, estas manifestaciones de pacifismo dialogante de "la gente" son un toque de atención que debería hacer a los dirigentes de Pablemos prescindir de los servicios del concejal, a tenor de la contestación que sus medidas están provocando entre “los de abajo”.

Lejos de ello, el concejal podemita ha huido en su coche oficial (oh, que horror, tener que utilizar el mismo recurso que "el facha" González Pons) y cuando se ha recuperado del susto, en lugar de agradecer "a los de abajo" esa sabia lección ciudadana y los elogios a su persona (le han llamado "rojo de mierda" y “perroflauta”, dos timbres de honor), ha pedido más apoyo de los antidisturbios, precisamente la unidad que él y su jefa Carmena han decidido desmantelar.

Parece claro, por tanto, que el concejal Barbero ha traicionado la confianza de "la gente". No está a la altura de lo que se espera de un podemita, razón por la cual seguramente va a ser necesario que esa misma gente le propine unos cuantos escraches más. Debería agradecerlo y disfrutar durante el proceso. Pocas veces le es dado a un político ver directamente lo bien que "la gente" imita su ejemplo y lo bien arraigadas que han quedado entre “los de abajo” las costumbres que él contribuyó a implantar.

@quart5