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LO QUE HAY

El test

Escrito por informaValencia1 14-12-2015 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura/LO QUE HAY

En esta ya calificada como la campaña electoral más televisiva de la historia –aunque en realidad debería ser considerada como la más larga-, estamos accediendo a debates, entrevistas y encuestas más que de sobra. Pero ha faltado lo más importante: que los partidos concurrentes presentaran claramente lo que ya en su día machaconeó Julio Anguita, con su mantra “Programa, programa, programa”.

De hecho, en estos días de cierre de campaña, en los que cada candidato se suele pasar tres pueblos o más con sus promesas, los diferentes programas se han ido diluyendo en relación a las intenciones originales de cada partido, cuando no mezclándose, hasta hacerlos tan similares que poco le queda al votante para decantar su decisión que no sea la emoción despertada por las siglas.

Ante semejante panorama, el diario El País ha tenido la generosa idea de colaborar con los indecisos –que los hay más que nunca- y orientarles en su elección a través de un test, al estilo de “¿Es usted adicto al sexo?”.

El citado test promete que una vez afirmadas o negadas 25 cuestiones, ayudará al participante recomendándole una serie de partidos o coaliciones a los que votar, por ser los que más se aproximan a la valoración realizada por el jugador. Valoración que se puede matizar, además, graduando de 0 a 100 la apreciación de la respuesta. Por supuesto, antes de entrar a valorar las 25 cuestiones, se deberá elegir la comunidad autónoma en la que está inscrito el participante.

Y claro, yo que soy curioso por naturaleza y que en esto de la política ya he visto mucho –aunque con seguridad aún me queda mucho por ver-, entré en el test con la intención de pasar el rato y calibrar hasta qué extremo se había metido El País en camisas de once varas.

Elegí mi comunidad y contesté radicalmente (marcando 100 %) ‘SÍ’ a 24 de las preguntas y ‘NO’ a la restante. El resultado final propuesto por el test como recomendación de a quién debería otorgar mi voto fue sorprendente: la primera opción fue Izquierda Unida; la segunda, Ciudadanos; y la tercera Esquerra Republicana del País Valencià. Las tres en un porcentaje de recomendación tan apretado que apenas venía a resolver mis hipotéticas dudas, que no las tengo.

Así Izquierda Unida, Ciudadanos y ERPV son consideradas por el test como suficientemente similares entre sí, al igual que pretenden decantar mi voto. ¿Sabes qué? Aún me estoy riendo. La próxima vez que cumplimente un test, será de Cosmopolitan. Total, qué más da.


Twitter: @jsegurasuarez

Perder con mala baba

Escrito por informaValencia1 11-12-2015 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura/LO QUE HAY

Tan cierto es que todos los líderes políticos perderán algún día la contienda electoral como que nos tenemos que morir. Cuestiones ambas en las que conviene ir entrenándose para irse en paz. Pero no. Los hay que se van expresando una mala baba de mucho cuidado.

Y es que en la carrera política existen tres momentos críticos para los que muy pocos líderes parecen estar preparados: ganar, gobernar y perder. Tres asignaturas pendientes cuyos lamentables resultados recaen injustamente sobre los ciudadanos, que ajenos a la incompetencia del político, se ven obligados a sufrir tanta carencia profesional.

Aunque, en realidad, basta con analizar la manera de perder para adivinar fácilmente las actitudes que esos políticos mantuvieron cuando ganaron y –lo que es peor- cuando gobernaron.

Los últimos casos de mal perder se han producido simultáneamente en Venezuela y en Argentina. Dos países en los que sus hasta ahora neuróticos líderes han perdido las elecciones con el peor estilo posible.

El gobierno de Nicolás Maduro –que nunca llego a la altura de los zapatos de su antecesor Chávez- ha sido arrasado por una oposición de tal tamaño, que más que adversaria, parece representar a la inmensa mayoría de los ciudadanos de Venezuela. Obtener dos tercios de los escaños de la cámara es una victoria aplastante, una democrática insurrección popular frente el gobierno establecido y contra los modos autoritarios que han arruinado a su país.  

Y claro, como era de esperar, el histriónico Maduro ha manifestado su mal perder insultando a su pueblo –al que acusa de haberse equivocado- y amenazando con “llevar la revolución a las calles”. Toda una sarta de estupideces de las que hasta su ejército permanece ajeno.

Mucho más al sur del continente americano, una enloquecida Cristina Fernández ha cogido tal infantil rabieta al perder las elecciones, que ni siquiera ha querido participar en la obligada ceremonia de traspaso de poderes al nuevo gobernante. La pérdida del kirchnerismo ha puesto a Dª Cristina a los pies de los caballos de Argentina, con un inédito desplante del que los suyos no tardarán en arrepentirse.

Aunque tampoco hace falta irse tan lejos. Aquí, en España, aún tenemos que soportar la mala baba de ese empecinadamente mal perdedor que se llama José María Aznar. Y es que cuanto más chulos son los perdedores, peor se lo montan.

Twitter: @jsegurasuarez

Zapatos

Escrito por informaValencia1 02-12-2015 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura/LO QUE HAY

El pasado domingo, en la Plaza de la República de París y en plena prohibición de manifestaciones, se produjo una concentración de invisibles que clamaron por la mejora del clima. No se permitió la presencia de los manifestantes, aunque para reivindicar su grito dejaron allí sus zapatos.

Y es que los zapatos han tenido siempre una elevada carga simbólica. Los zapatos definen el estilo de vida y la personalidad de quienes los calzan; de su estado y limpieza, deducimos los demás las circunstancias de sus propietarios; y hasta el dicho popular “ponerse en sus zapatos” es empleado para comprender las intenciones del otro, en un ejercicio pleno de empatía.

Esta magnífica manifestación incorpórea me recordó de inmediato una campaña publicitaria de calzado juvenil que desarrollamos en mi agencia, allá por los años 80. El cliente andaba preocupado porque para ganar tiempo y dinero había comprado la licencia de una conocidísima marca de jeans, que solo con nombrarla proyectaba pantalones azules en la mente de todos. ¿Cómo se podría conseguir, entonces, que una campaña publicitaria de zapatos con esa marca vendiera calzado en vez de vaqueros?

La solución aportada por nuestros creativos de entonces fue la de utilizar la simbología en la imagen y la asertividad en el audio. Planos cortos –inspirados en el film “La Ley de la Calle”, de Francis Ford Coppola- de pies calzados con zapatos de nuestro cliente, saltando entre estructuras metálicas y de hormigón, arrancando o maniobrando sobre motocicletas, todo ello con una luz suficientemente oscura para reproducir un cierto ambiente nocturno. Mientras, con una música apropiada para el caso, una voz repetía con frecuencia: Za-pa-to, Za-pa-to ‘tal’, que no diré aquí la marca.

La campaña obtuvo un éxito muy superior al esperado con la inversión disponible, las tiendas se llenaron de nuestros carteles y hasta los principales grandes almacenes reprodujeron en sus escaparates planos del spot, sobre todo el de la moto. Sí, se vendieron zapatos, muchos zapatos, y los resultados no se desviaron hacia la venta de pantalones como nuestro cliente se temía.

He contado esta anécdota de mi pequeña historia porque, al margen de la coincidencia, la manifestación de zapatos del otro día en París me llegó al corazón. Se ha conseguido, no solo esquivar la prohibición gubernamental francesa, sino también obtener un éxito inusitado, tanto por la originalidad del evento, como por su fuerza de expresión. Grandes personalidades de relevancia mundial depositaron allí sus zapatos y la imagen de los miles de zapatos de todo tipo y condición ha dado la vuelta al mundo, con un efecto reivindicativo muy superior al de la manifestación real que tuvo lugar el mismo día y en el mismo sitio, que acabó a palos con la policía francesa, con más de 300 detenidos, cuyo único poso ha sido la violencia.

También en España hemos tenido nuestras manifestaciones incorpóreas, como aquella virtual en la que se rodeó el Congreso con manifestantes holográficos en movimiento, nada más entrar en vigor la norma que prohibía concentrarse ante sus puertas. Genial.

Ante situaciones de prohibición de manifestarse por situaciones de estado de excepción o por leyes reaccionarias como la nuestra conocida por “Mordaza”, la imaginación juega un papel primordial que permite sortear la represión, ejercer nuestra libertad y, de paso, obtener pequeños aunque risueños triunfos sobre los que para dominar el mundo necesitan protegerse de sus propios ciudadanos.

Twitter: @jsegurasuarez

Varias cumbres en una

Escrito por informaValencia1 30-11-2015 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura/LO QUE HAY

Se llega a la Cumbre del Clima que hoy empieza en París con grandes palabras y objetivos, que parecen transmitir a los habitantes del planeta el reconocimiento de que, esta vez sí, es necesario tomar decisiones que aseguren la vida en la Tierra.

Por el mero hecho de celebrarse en una gran capital europea, puede que esta nueva cumbre aporte acuerdos, aparentemente más relevantes y eficaces que los anteriores de Kioto. No en vano, la Unión Europea es la zona socio-económica más avanzada del mundo –al menos teóricamente- en medidas de protección medioambiental.

Pero, en la práctica, no está de más que mantengamos un cierto escepticismo sobre los resultados de la Cumbre. La realidad política de muchos de los países allí representados impide que nos hagamos la ilusión de que por fin se va a poner de acuerdo este mundo en darle un giro significativo a la necesaria protección medioambiental del globo.  

Basten como ejemplo las necesidades de desarrollo industrial de países gigantescos como India o China; la cerrazón norteamericana avalada por los lobbies del petróleo; la falta de alternativas macroeconómicas de la mayoría de países productores de combustibles fósiles; o los comportamientos reales de países europeos como Alemania –que llega a la cumbre bajo la sombra de la gigantesca estafa de Volkswagen- y España, que ahora promete lo que ha barrido de un plumazo durante esta última legislatura.

El gobierno español se presenta en la cumbre con dos grandes propuestas: hacer suya la medida europea de disminuir en un 40% las emisiones nocivas y promover el crecimiento en un 30% de las energías renovables. Situemos el primer objetivo como un canto de adhesión a la unidad europea. Pero más vale que nos tomemos con mucho cuidado el segundo, recordando la debacle que el propio gobierno –que ahora termina su mandato- ha producido en el sector de las energías limpias que no provinieran de las compañías eléctricas que mandan y ordenan en el ministerio de industria, con José Manuel Soria como encargado de la finca.

Si los  altos representantes que se reúnen en París acuden con el nivel de hipocresía que nuestro gobierno, apañados estamos. Resulta evidente que la inmensa mayoría de los gobiernos acuden a la cumbre bajo una premisa de actuación sustentada en “¿Qué hay de lo mío?”.

Por eso es de esperar que en París se celebren varias cumbres en una. Países de escasa calidad democrática y una elevada dependencia de la producción gas y petróleo, como Rusia, Venezuela, Arabia Saudí, Argelia o Guinea Ecuatorial, no parece que asistan por el interés hacia el medioambiente. Al igual que el terrorismo y las migraciones pululan en el ambiente.

Véase Turquía, a la que interesa sobremanera obtener las ayudas prometidas por la UE si consigue frenar a los refugiados políticos provenientes de Siria e Irak. O Francia, cuya primera reunión de Hollande con Obama –nada más llegar este último a la Cumbre- ha tenido como objeto saber si los americanos apoyarán la aventura guerrera del gobierno francés contra el Estado Islámico.

Demasiados intereses enfrentados y ajenos a la cuestión medioambiental, como para esperar de esta cumbre mundial algún resultado realmente destacable.

Twitter: @jsegurasuarez

Tendremos un problema

Escrito por informaValencia1 24-11-2015 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura/LO QUE HAY

Un problema muy superior a los que ya tenemos. Un problema que ya padecemos en nuestra sociedad, pero que llegará a resultarnos insoportable. Un problema que va a llevar la desigualdad a límites insospechados, por mucho que ahora ya nos parezca inasumible. Es la educación. Un derecho recortado, cuyas consecuencias convertirán a nuestro país en una tierra de parias dominados por unos pocos.

La educación es la base primordial de todo país desarrollado. Es la garantía de la auténtica democracia. No solo la democracia de los votos, sino la que genera ciudadanos con las mismas oportunidades de alcanzar los conocimientos básicos que nuestra actual sociedad requiere. La democracia que se sustenta en personas suficientemente formadas para ser realmente libres y difícilmente engañados por los más poderosos.

Las corrientes conservadoras que recorren Europa y que actualmente están dinamitando España, han preparado su permanencia en el poder atacando directamente a la educación. Y ya lo están consiguiendo, tal y como escribía John Carlin hace unos días en El País, cuando denunciaba las fascistoides actitudes que ya se percibían entre los estudiantes universitarios británicos.

En España, vamos a pagar con creces uno de los retrocesos más graves de nuestra historia. Podremos soportar más o menos las penurias económicas. Seremos capaces de reinventar nuestro sistema productivo. Podremos ajustar nuestra demografía como consecuencia de la miseria. Pero no seremos capaces de seguir adelante si la mayoría de nuestros ciudadanos carece de la educación necesaria.

Sólo con imaginar un futuro en el que la mayoría de la población haya vuelto al embrutecimiento de antaño, se proyectan en la mente imágenes terribles que hasta ahora solo la ciencia ficción ha sido capaz de hacernos ver, con una gran mayoría de ciudadanos marginada en paupérrimos y gigantescos guetos, mientras que aquellos más formados y útiles para los deseos discriminatorios del poder se verán obligados a levantar muros –reales o ficticios- para permanecer aislados de la constante amenaza que supondrá esa mayoría abandonada vilmente a su suerte.

Esto es el neoliberalismo, estas son sus intenciones y ya están aquí sus primeros resultados: un paro insostenible, mucho mayor aún entre los jóvenes; una cantidad inmensa de jóvenes que ya no tienen acceso a los estudios superiores por falta de recursos económicos; la forzosa emigración de jóvenes muy bien preparados, pero que no pertenecen a las familias o grupos empresariales que dominan el país; la caída en picado de la investigación y el desarrollo que cada vez encuentra menos financiación; la obsolescencia sin remedio de nuestros sectores económicos tradicionales –menos el turismo que aún admite camareros a precio de saldo- y un larga lista de más desastres que están empobreciendo nuestro país a un ritmo creciente, del que sólo se salvan los privilegiados.

Ni con el más alegre optimismo, ni con la más utópica esperanza, me siento capaz de contagiar a mis lectores la necesaria ilusión para afrontar un futuro sin educación. De seguir así, el fracaso social y el estado fallido están servidos. Sí, parece que tendremos un problema.

Twitter: @jsegurasuarez