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LO QUE HAY

10 días que resumen un año

Escrito por informaValencia1 30-12-2015 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura/LO QUE HAY

Acaba por fin uno de los años más nefastos de nuestra reciente historia democrática. Un año durante el que nuestros antiguos gobernantes han dado lo peor de sí mismos o en el que los nuevos no han hecho nada de especial reseña.

Así, a base de ver repetidos cada día nuestros principales vicios políticos y sociales, al igual que confirmados los presagios, ni siquiera hace falta repasar puntualmente 2015 para escribir su resumen. Basta con relatar alguna cosa acaecida durante estos últimos10 días para comprobar que la foto del año que se va siempre es la misma.

Hemos tenido otras elecciones más –estas las más importantes- y no ha pasado nada imprevisible. Ni se espera que ocurra. Rajoy sigue sin enterarse de los cambios que se están produciendo en España. Sánchez sigue discutido por los suyos, más que nunca, con la Felipa impertérrita al mando de los insurrectos más reaccionarios del partido. Iglesias sigue diciendo cada día una cosa distinta, en ese afán de marear las mareas hasta que se le encumbre al trono que cree le corresponde. Rivera sigue en la inopia habitual de quien se cree el rey del mambo, impenitente en sus mantras nacionalistas hispanos e inconsciente de que su partido no pesa lo bastante. Los demás, justitos, deslavazados, incluso víctimas de su propia y anunciada muerte. Nada que no fuera esperable ha tenido lugar.

En Cataluña, el surrealismo que sustenta a las organizaciones y partidos independentistas ha llegado a su máxima expresión. Encerrados en su propio juguete, que diría Juan Marsé, una minoría que ni siquiera juega a lo mismo que los demás ha sido capaz de crear una situación, que de no resultar tan seria como es, despertaría carcajadas a diestro y siniestro. Mientras, los políticos del resto de España siguen a verlas venir. Excepto Iglesias que, una vez más, se sale por la tangente proponiendo  la única solución razonable, civilizada y aclaratoria –esta vez sí-, ya ensayada en Canadá y en el Reino Unido.

Respecto a lo social, baste con recordar el esfuerzo que nuevamente han tenido que hacer los bancos de alimentos para afrontar el fin de año, como muestra de que se mantiene el nivel de pobreza, de ciudadanos en riesgo de exclusión social o de trabajadores a los que el sueldo no les da para vivir. Como sigue igual la amenaza de los desahucios, los impagos de la dependencia y el desastre de los servicios sociales que prácticamente no han mejorado a pesar de los seis meses de gestión de los nuevos gobiernos autonómicos. Ni siquiera el salario mínimo interprofesional ha conseguido salir del oneroso puesto internacional en el que se encuentra. Hasta la mayoría de los añeros sigue viviendo en casa de sus padres, incapaces de emanciparse. Promesas sí las hay. Pero eso es lo de siempre.

Y poco más que contar. Los bancos siguen a la suya, la corrupción también –sea esta un resto de la anterior o de nuevo y consentido cuño-, la justicia continúa abandonada por todos y sin visos de revisión y mejora. El terrorismo internacional también se mantiene activo, hasta ayer mismo en el Cáucaso. La violencia machista sigue asombrando a los justos y sudándosela a los que la podrían frenar. La Iglesia sigue metiéndose donde nadie la ha llamado. Los refugiados siguen abandonados a su suerte, eso sí con su denominación reconocida como palabra del año por la Fundéu. El cambio climático se afronta con un simple bla, bla, bla y el nepotismo, bien, gracias. Ciertamente nada hay especialmente digno de recordar para resumir todo un año, que no haya ocurrido durante estos últimos 10 días.

Por lo demás, todo va bien. Feliz año nuevo.

Twitter: @jsegurasuarez

Todos hemos perdido

Escrito por informaValencia1 23-12-2015 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura/LO QUE HAY

Espero que tras las pasadas elecciones generales seamos conscientes de que hemos perdido todos. Al menos yo así lo creo. Porque ni siquiera los partidos emergentes han cumplido con sus objetivos. Y qué decir de los antiguos partidos, que se han visto todos sometidos a una enorme debacle.

Da igual que cada organización siga los pasos del manual del perfecto perdedor, cuyo punto principal consiste en decir que se ha ganado o en adoptar, al menos, una posición triunfal. Pero no. Ya no cuela. Hemos perdido todos. Los partidos políticos se han quedado por debajo de sus expectativas, cuando no fuera del todo. Y los ciudadanos hemos perdido –mejor dicho, vamos a perder- el tiempo y parte de nuestra ilusión.

Ha perdido el PP. Ha perdido el PSOE. Ambos con resultados inusitados en su historia. Han perdido Podemos y Ciudadanos, cuya triunfalista entrada en el Congreso apenas servirá para hacer la puñeta por un rato. Han desaparecido prácticamente IU y del todo UPyD. Y por supuesto han perdido los partidos nacionalistas que han visto su hegemonía regional seriamente amenazada por un partido, que aun reconociendo el derecho a decidir, se opone a la independencia de parte de nuestro país.

Además, se hace prácticamente inviable la formación de un nuevo gobierno para toda una legislatura de duración convencional. De hecho, lo más probable es que se dé uno de los dos escenarios más penosos y significativos del fracaso de estas últimas elecciones: O se obtiene un gobierno débil e insignificante, que apenas dure unos meses, o vamos de nuevo a las urnas. En ambos casos con el país paralizado y con la casa sin barrer.

Aquí solo se frota las manos Podemos, que ante la inutilidad de los resultados electorales, no tiene más que esperar a que se convoquen nuevos comicios que le serán, con seguridad, más propicios.

Tanto tiempo pidiendo que alguien nos representara de verdad para esto. Así que paciencia hasta que lleguen los días de leche y miel, porque de momento ¡agua!
 
Twitter: @jsegurasuarez

El precio de los escaños

Escrito por informaValencia1 21-12-2015 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura/LO QUE HAY


El resultado de las elecciones generales plantea un caos difícilmente superable. Pero sobre todo denuncia como nunca la gran injusticia que contiene la ley electoral española. Lo que inicialmente se planteó para que toda provincia obtuviera al menos 2 diputados, se ha convertido hoy en uno de los principales obstáculos a la hora de intentar la igualdad de oportunidades electorales.

Sirvan de ejemplo casos como que un escaño del PSOE haya necesitado en Soria solo 12.280 votos, mientras que en el caso de Izquierda Unida/Unión Popular cada uno de sus dos diputados elegidos han necesitado 461.552 sufragios.

Así, el que la ley favorezca la concentración de votos en una sola circunscripción electoral, se torna en una tarea prácticamente imposible para las pequeñas organizaciones políticas que además tienen su voto diseminado por gran parte de la geografía nacional.

Pocos votos ha necesitado el número dos por Segovia, el desaparecido y presunto comisionista Gómez de la Serna para conseguir un escaño, mientras que luchadores contra la corrupción como Andrés Herzog se han quedado fuera del Parlamento, en una clara muestra de la manera en que los ciudadanos tratamos en ocasiones a los candidatos.

Por no hablar del bajísimo coste en votos que ha supuesto la obtención de escaños para la fuerzas nacionalistas del País Vasco y, principalmente, de Cataluña. No parece razonable que en el Congreso de los Diputados –que no es una cámara territorial- puedan obtener más ventaja las organizaciones regionales que las que atienden a todo el estado.

Pero hay otros precios, también causados por la ley electoral, que producen injusticias o sorpresas difíciles de digerir. Es el caso de las listas cerradas, que impiden que los ciudadanos votemos a las personas y nos veamos obligados a elegir forzosos elencos configurados al libre albedrío de las cúpulas de los partidos. Así, la debacle del PSOE en Madrid ha dejado fuera del Congreso nada menos que al experimentado aunque joven político Eduardo Madina, mientras que otras candidatas, puestas a dedo en la lista por dudosos méritos, sí han obtenido plaza.

En fin, que aún queda mucho por hacer, grandes e importantes tareas por resolver, para conseguir que España sea un país más justo y equitativo. Pero con la que hemos montado en estas elecciones parece que las prioridades van a discurrir por otros lares.
 
Twitter: @jsegurasuarez

Indecisos a última hora

Escrito por informaValencia1 16-12-2015 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura/LO QUE HAY

Se acercan unos días terribles para los indecisos. Todos aquellos que viven en un estado permanente de duda –que son muchos más de lo que parece- van a tener que ir acelerando porque se les echan encima fechas bastante complicadas.

Y es que a los indecisos –nos enseñaban en la carrera- no se les debe plantear alternativas. Más práctico resulta con ellos utilizar la asertividad y el dirigismo. Porque cuando a un indeciso se le ofrecen opciones se marea, convirtiendo su mar de dudas en una galerna mental que requiere acudir urgentemente en su rescate. O dejarle abandonado a su suerte si ya tiene una edad, que va siendo hora de que tome el rumbo de su vida.

Por eso, el indeciso requiere especialmente que se le ofrezca una sola cosa a la vez, aderezada de beneficios y argumentos a ser posible. Luego ya dirá él –o ella- sí o no. Y si dice no, pues se le ofrece otra cosa. Pero nunca varias simultáneamente. Y, además, muy importante, el indeciso es el perfecto seguidor, la persona sobre la que utilizar todo el poder de la prescripción, por lo que debería considerarse especie protegida.

Pues estos próximos días, los indecisos van a padecer sus vacilaciones sin descanso ni piedad. Porque, seguramente, habrán dejado para última hora decisiones tan importantes como a quién votar, qué regalar a familiares y amigos o qué menú preparar para las fiestas navideñas. Todo un reto para quien vive en un estado permanente de duda.

Suelen buscar, por tanto, los indecisos quien les aconseje o tome las decisiones por ellos, lo que significa una gran responsabilidad para el que le presta su apoyo. Aunque también se les puede mandar a freír espárragos, quitándoselos de encima con cortesía, eso sí, para que no sufran más de lo que tienen por costumbre.

¿A quién voto? ¿Qué le regalo? ¿Qué preparo para la cena de Nochebuena? Tres preguntas de una gran importancia, todas ellas juntas en apenas un fin de semana. Demasiado para el cuerpo del indeciso. Si se te acerca uno de ellos, también te encontrarás tú ante un dilema porque la toxicidad del que duda es harto contagiosa. Así que en ese caso tendrás que ser tú quien elija, entre huir o echar un buen rato en ayudarle a marear la perdiz, hasta que se agote y decida.

Twitter: @jsegurasuarez

¡Menudo rollo!

Escrito por informaValencia1 15-12-2015 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura/LO QUE HAY

Cerca de diez millones de ciudadanos seguimos ayer el debate, el “cara a cara” entre Rajoy y Sánchez. No escribiré sobre sus contenidos, que a estas horas ya se habrá hecho hasta la saciedad. Tampoco sobre quién ganó. Allá cada cual con su opinión. En cambio, me resulta más atractivo redactar unas líneas sobre otros aspectos de la que estaba llamada a ser la gran confrontación bipartidista.

Si empezamos por la escenografía exterior de la Academia de la Televisión, me llama la atención el juego de luces y colores que adornaba la fachada. Socorro, pensé para mí. Qué cosa más hortera.

Paso después a fijarme en la gran escalinata que da acceso a la puerta principal del edificio. Y me vienen de inmediato a la cabeza el político Pablo Echenique o el ministro alemán de finanzas Wolfgang Schäuble, que si algún día vinieran a la Academia no podrían entrar por la puerta grande. Cosas de la construcción de antaño.

Espero unos minutos durante los que una ligera lluvia es calificada por algún periodista de tromba de agua, hasta que aparece el vehículo de Pedro Sánchez. A diferencia del automóvil ecológico –por híbrido- con el que acudió al anterior debate a cuatro organizado por Atresmedia, aparece hoy con un coche grande con pinta de más o menos oficial del partido. La melena rubia de su mujer y su chupa de cuero rojo, parecen ser las mismas. Por cierto, ¿a qué fue?

Sufren como anfitriones bajitos el moderador Manuel Campo Vidal y el realizador Fernando Navarrrete –presidente y vicepresidente de la Academia respectivamente- para cubrir con sus paraguas a un par de larguiruchos como son Sánchez y su mujer. Apenas lo consiguen porque los dichosos escalones acrecientan aún más la dificultad de ser amable y correcto con los invitados. Los académicos se retuercen en su intento y parece que se vayan a romper en un amago de su acusada vejez.

Llega Rajoy y no pasa nada, que él es gallego y eso de la lluvia solo le afecta cuando la utiliza como excusa para huir de los periodistas.

Y así, entre algún plano de “photocall”, largos y lúgubres pasillos, salitas para los equipos de los contendientes –bien surtidas de bocatas, tortillas españolas, agua refrescos y vino- y carteles de aviso específicos para el día, impresos cutremente en simples folios pegados con cinta adhesiva, llegan los contendientes y el moderador al escenario.

Un largo posado ante decenas de periodistas gráfico me permite fijarme en el diseño del escenario. He dicho diseño, aunque aquello no pasó de ser un lúgubre y anticuado set, pintado sin más, en el que solo destaca una mesa –fea de narices- de aquellas que se veían en TVE hace décadas. Y empieza el debate.

La escena no resiste el mínimo examen de modernidad. Hasta el extremo de que el corresponsal de la BBC tuitea lo viejuno que resulta todo y que le parece encontrarse en un tiempo pasado.

Y es que como resumen del debate, el tuit del británico fue todo un acierto. Lo de ayer no fue solo una confrontación dialéctica. En realidad se trató de una obsoleta representación del entierro del bipartidismo. Un entierro que nadie, ni siquiera los creativos de la Academia, quiso animar.


Twitter: @jsegurasuarez