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LO QUE HAY

Camino de la esperanza

Escrito por informaValencia1 01-03-2016 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura / LO QUE HAY

Hoy es el día. Empieza la sesión de investidura con toda la certidumbre de que esta no verá la luz. Pero da igual, porque necesariamente el nuevo espectro político del Congreso de los Diputados obligará, sin duda, a debatir y dejar claras las posiciones de cada uno. Esas que hasta ahora han permanecido medio escondidas.

Acabará este período con o sin gobierno. Veremos o no nuevas maniobras de los que hasta ahora se han pasado por exceso o por defecto. Tendremos que acudir o no a unas nuevas elecciones generales. En el fondo, da igual. Porque lo importante es que todos, ciudadanos y políticos, adquiramos experiencia en este ensayo general con todo, ante esta nueva obra en la que comparten tablas viejos y nuevos actores.

Lo que empieza hoy tiene todas las posibilidades de resultar una conversación entre sordos, en la que cada parte –sin escuchar a la otra- llevará ya preparado y escrito lo que va a decir, tanto a favor como en contra del candidato.

Seremos espectadores del discurso de una social-democracia descafeinada que se conforma con mejorar algo lo ocurrido en la legislatura anterior. Le apoyará, más o menos, una nueva derecha liberal –aún por enseñar su verdadero rostro- que insistirá en que esas ligeras mejoras se deben fundamentalmente a su insistencia en el pacto firmado para lucirlo hoy.

También tendremos ocasión de escuchar a una derecha, pasada de moda y agrietada por tanto alto cargo acusado de corrupción, que defenderá a capa y espada sus logros macroeconómicos, pudiendo incluso alardear de mejoras sociales que serán abucheadas por falaces desde la parte izquierda de la bancada.

Y asistiremos expectantes al espectáculo que promete la nueva izquierda, la llamada radical, que reniega de sí misma autocalificándose de transversal y de abajo. Les escucharemos las críticas más feroces, las bravatas más hirientes y las propuestas más peligrosas por su ansia de obtener el poder en todo y a costa de lo que sea.

Acabarán los discursos con las parrafadas de los otros izquierdistas –los del declive- de los nacionalistas, independentistas, pequeños partidos siempre en venta y algún que otro representante del enorme cajón de sastre en que se ha convertido el grupo mixto. Se oirán de estas comparsas las frases más vehementes y seremos testigos de algún que otro recurso efectista, pues necesitan toda la visibilidad posible ante su relativa insignificancia mediática.

Y así llegaremos al viernes. Ganará el no y se quedará el candidato para vestir santos. Al menos por ahora. Empezarán entonces dos meses de conversaciones sin luz ni taquígrafos, aunque con mucho ruido partidista. Y si no hay arreglo, esperaremos hasta finales de junio para votar de nuevo. Mientras, el gobierno conservador seguirá en funciones y haciendo alguna que otra trastada, como tiene por costumbre.

Este es el guion más probable de la investidura que empieza hoy. Un gigantesco canto a la nada, pero que no debe frustrarnos. Todo lo contrario. Escuchemos, leamos entre líneas, aprendamos a plantear una nueva convivencia y, lo más importante, pensemos de nuevo nuestro voto para resultar más eficaces la próxima vez. Esa es la verdadera esperanza, la nueva meta, cuyo camino empieza hoy.

Twitter: @jsegurasuarez


El final de Rita Barberá

Escrito por informaValencia1 24-02-2016 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura / LO QUE HAY

Dedicar toda una vida al periodismo y luego a la política, para acabar tan malamente como Rita Barberá, es una de las peores maneras de entrar en la jubilación. Que una profesional termine su vida en activo escondiéndose en su casa, criticada por compañeros y adversarios, al borde de la imputación, es uno de los peores castigos posibles. Pero cuando alguien se gana semejante final a lo largo de su trayectoria, es razonable que acabe pagando sus actos.

Con la misma edad que yo, Rita afronta la recta final de su existencia con descrédito, cuando bien podría haber entrado en la tercera edad con la conciencia suficientemente tranquila y con el afecto de los demás en plena vigencia. Sé de lo que hablo, porque si comparo mi actual momento de llamemos felicidad, así como de renovadas ilusiones en la construcción de mi nuevo proyecto de vida, con lo que le espera a la exalcaldesa en los próximos años, me pregunto si le ha valido la pena ser tan prepotente y presuntamente corrupta.

Y es que Rita no solo está escondida en su casa, de donde solo sale para ir a la peluquería, sino que incluso falta diariamente a su trabajo como senadora, lo que no le impide cobrar su salario.

Además, la maquinaria de la justicia ya ha puesto en marcha el suplicatorio para sortear el injusto aforamiento con el que se escuda la antigua primera edil de Valencia. Parece pues inevitable que en los próximos meses veamos a Rita ante el juez, con la posibilidad de que resulte procesada y condenada.

No creo que Rita entre en la cárcel ni tampoco se lo deseo. Con el bajón vital que le espera cuando se apee de ese pedestal que ya no la sustenta, ya tendrá bastante. Cuando su orgullo, otrora insultante, se vea por los suelos y observe que su autoridad –“Cuidado con lo que decís”, amenazaba todavía en días pasados- ha pasado al olvido, se dará cuenta de que ya no es nadie. Y lo peor, cuando todo esto pase y su vida se quede reducida a la nostalgia y al ostracismo social, acabará siendo una vieja amargada –como corresponde a toda persona que ha vivido en permanente cabreo- o, lo que es peor, en una depresión de caballo.

No es pena por Rita Barberá lo que intento hoy expresar en mi columna. Solo intento reflexionar sobre hasta qué extremo se justifica haber llevado una vida así para llegar al final de los días como una marginada. Ese sí es el peor de los castigos.

Twitter: @jsegurasuarez

Las tribulaciones de Marcelo

Escrito por informaValencia1 23-02-2016 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura/LO QUE HAY

Con el mismo nivel de ficción que el ministro del Interior se refiere a Marcelo, su ángel de la guarda, escribiré hoy sobre las imaginarias tribulaciones que este ya famoso aparcacoches debe estar sufriendo durante estos días.

Seguramente, Marcelo unió su penosa vida a la de Fernández Díaz durante la epifanía que este último tuvo en Las Vegas. Algo debió pasar allí que nunca sabremos –porque lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas- para que aquel latino se viniera a España, acompañando para siempre a un político tantas veces abandonado por su imaginario amigo.

Marcelo vive de la mamandurria como su dependiente ministro, al que debe haber convencido de que sus consejos son siempre dignos de tener en cuenta. Excepto cuando el amigo latino se va de fiesta, a bailar el baion o el más moderno reggaetón, y tarda varios días en volver.

Es entonces cuando al ministro, en pleno estado de ansiedad por lo insoportable de la ausencia, suele desbaratarse para aparecer en los medios diciendo burradas. Que si el PSOE es ETA, que si los jueces y las fuerzas del orden le han tomado manía al PP u otras paranoicas manifestaciones que suelen causar escándalo –terrible pecado que solo se perdona con la amputación de miembros y otras autolesiones por el estilo- entre los ciudadanos.

Hago pues un llamado a Marcelo para que vuelva pronto. Total solo le quedan unos días –o meses, según tengamos o no gobierno- de imprescindible vigilancia al desbocado ministro. Solo un poco de tiempo más, Marcelo, y después ya decidirá si se mantiene en su puesto de edulcorada compañía o no.

Twitter: @jsegurasuarez

Antidisturbios alborotadores

Escrito por informaValencia1 17-02-2016 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura/LO QUE HAY

Cuesta vislumbrar a qué santo tenía el Ayuntamiento de Madrid unidades antidisturbios en su policía local. Pero, que ante su lógica disolución, los integrantes de esas unidades persiguieran e insultaran a su propio jefe y al concejal del ramo, parece un sinsentido, como el mundo al revés.

Ya en principio, las llamadas Unidades Centrales de Seguridad (UCS), creadas en principio por Ruiz-Gallardón en su etapa de alcalde de Madrid, carecían completamente de razón de ser. Sobre todo si observamos sus actuaciones con la perspectiva de hoy día, en la que no es admisible que un ente municipal cargue contra sus propios ciudadanos.

Además, debemos tener en cuenta que las concentraciones de protesta, manifestaciones u otras muestras públicas de desagrado deben ser previamente comunicadas a la delegación del gobierno, que en caso de vandalismo cuenta con sus propias unidades antidisturbios en la Policía Nacional. Esta última relación, que parece más coherente, anula por pura lógica la necesidad de unidades similares en las policías locales. Máxime porque donde hacen falta realmente estos agentes municipales es patrullando las calles o ayudando a los vecinos con su presencia permanente en los barrios.

Supongo que criterios similares a los que expongo debieron ser los esgrimidos por el concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid, José Javier Barbero, al anunciar la disolución de sus innecesarias UCS, eso sí manteniendo empleo y sueldo a los antiguos integrantes y planteándoles nuevos destinos en la capital.

A partir de ahí, se hace muy difícilmente admisible que esos agentes –jaleados por compañeros de otras unidades- rodearan y persiguieran en la calle al concejal y al propio jefe de la Policía Local de Madrid. Inasumible porque no se trató de una legítima manifestación, sino de una persecución amenazante en toda regla.

Tampoco parece razonable que en esa persecución se esgrimieran banderas nacionales que no venían a cuento en el escrache, al igual que me parecen impresentables los insultos al concejal, con improperios como el folclórico “hijo de puta”, el vejatorio “perroflauta” o el más peligroso y antidemocrático “rojo de mierda”.

Por otro lado, resulta también sorprendente la ausencia de la Policía Nacional en el alboroto, máxime cuando dos personas –autoridades locales o no- se encontraban en peligro. Solo cuando el concejal y el jefe de la Local huyeron hacia la Puerta del Sol, hicieron acto de presencia para protegerlos hasta que se encontraran seguros. Ausencia que se completó con la perla del día del ministro del Interior Fernández Díaz: “Esas cosas pasan”. Más vale que rece para que no le pasen a él.

Con hechos como este, se hace evidente que en España no ha calado suficientemente la democracia, al igual que la izquierda real sigue siendo perseguida y vilipendiada a la más mínima. Mientras, la ultraderecha sigue campando a sus anchas, como los fascistas que acaban de ser puestos en libertad sin cargos por un juez, a sabiendas de que tenían armas en su poder.

Aún queda una ardua tarea para cicatrizar a una España tan profundamente herida que es incapaz de convivir pacíficamente, al igual que no parece la ciudadanía suficientemente preparada para aceptar cívicamente a todas y cada una de las ideologías legítimas.

Por cierto, el concejal madrileño que fue atacado ayer por sus propios policías, tuvo que refugiarse y huir, finalmente, en el vehículo oficial que tantas veces han denostado sus compañeros políticos. Qué país.

Twitter: @jsegurasuarez

Vuelve “Rinconete y Cortadillo”

Escrito por informaValencia1 16-02-2016 en LO QUE HAY. Comentarios (0)

Jose Segura/LO QUE HAY

Escuchaba el otro día en mi inseparable radio a uno de los componentes de la compañía teatral SeXpeare, que estrenan su versión actualizada de la obra de Cervantes “Rinconete y Cortadillo”, en los Teatros del Canal, Madrid. Y bien que se explicó el cómico.

Centró el actor sus razones para tal reposición en tres grandes motivos: la corrupción, como máxima expresión de la picaresca, la amabilidad de los ciudadanos con los ladrones de cuello blanco y, a nivel más personal, ajustar cuentas con un Cervantes que condenó de por vida a sus personajes a pasar a la historia como choricillos, cuando simplemente eran un par de buscavidas. Brutal, de tanta certeza.

Y es que esta “novela ejemplar” de D. Miguel, como tantas de las obras maestras de los más insignes escritores, no pierde actualidad. Es bien fácil trasladar su argumento a los tiempos presentes.

Por ejemplo, que un par de muchachos –ninis de hoy- se vayan por ahí a buscarse la vida ha sido, es y será siempre una historia con miles y miles de ejemplos. Que recalen en Sevilla, capital del hampa en aquella época, no ha cambiado, aunque se hayan añadido otras grandes ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia, con organizaciones criminales de gran calado, al igual que hasta hace bien poco -¿seguro?- fue Marbella.

Hoy, el hampa ha encontrado en muchos políticos –mayoritariamente conservadores e incultos, como resulta connatural al crimen- a sus mejores aliados. Juntos, poderosos y criminales, han encontrado una simbiosis perfecta para delinquir al estilo de los últimos tiempos de la mafia. Sin metralletas pero con operaciones fraudulentas. Sin contrabando de alcohol pero con eventos a precio inflado. Aunque sí se mantienen las guerras de bandas, menos cruentas ahora, pero con contabilidades “B”, maletines o bolsas de basura repletas de dinero negro, descréditos contra el que amenaza con tirar de la manta y otras lindezas por el estilo.

También se actualiza la gran novela de Cervantes adaptándose a la cada vez más conseguida igualdad de género, aceptando como licencia literaria que en el hampa de hoy también tengan las mujeres un papel predominante. Ya no se circunscribe el crimen organizado a una actividad solo para hombres, cuando muchos de ellos se han corrompido a la sombra de sus jefas.

Aunque como casi siempre, el Monipodio de turno, el jefe de los ladrones, sigue saliendo de rositas en la mayoría de los casos, gracias a los aforamientos y otras prebendas que la citada simbiosis entre golfos y políticos se encarga de mantener para protegerse de sus delitos.

Y lo más doloroso: la anuencia, el aplauso en forma de voto de millones de ciudadanos, que siguen manteniendo en el poder a estos personajes sindicados en el crimen, expresando así una complicidad que resultaría incomprensible en otros aparentemente lares más limpios. Al igual que tantos y tantos jueces que miran hacia otro lado ante la corrupción, mientras se muestran implacables con los que roban para sobrevivir.

Siglos hace ya que grandes escritores y dramaturgos denunciaron la penuria del pueblo y la maldad del poderoso. Una larga cantidad de tiempo en la que hemos tenido la oportunidad de aprender y mejorar. Pero no. Nada parece haber cambiado, con excepción de la tecnología necesaria para el delito moderno. Seguimos igual.

Así que voy a tomarme un cortadillo, aquí, en el rinconete de la barra, mientras dos imaginarias lágrimas caen por mis mejillas ante tanta barbaridad. Ni siquiera somos capaces de recordar a Cervantes como se merece en el 400 aniversario de su muerte.

Twitter: @jsegurasuarez