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Tragedia griega

Escrito por informaValencia1 05-02-2015 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Juan Enrique Daroqui


Tras la victoria de Syriza, y unos primeros momentos de pánico, sobre todo en la Bolsa griega, parecía que los acontecimientos no se iban a desarrollar de manera desastrosa, pero no está nada claro.

La petición de que desaparezca la troika es, desde luego, la menos importante. La troika está compuesta por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Todas estas instituciones están involucradas en los rescates a los países más afectados por la crisis, y tal como se habían desarrollado los acontecimientos, los tres organismos consensuaban sus actuaciones e imponían sus reglas.

Que desaparezca la troika, que a fin de cuentas no es ningún ente ni organismo, no supone, obviamente, la desaparición ni de la Comisión, ni del BCE ni del FMI. Por lo que pueden coordinar sus actuaciones sin ese nombre tan feo.

Lo importante es conseguir que Grecia no se desplome. Sería un tremendo error no llegar a acuerdos con el nuevo gobierno griego porque sería malo para todos. Para los griegos y para los acreedores. La salida del euro de Grecia supondría un desastre para ellos y para los que le quieren cobrar la deuda. Malo para todos, y parece que todos se han dado cuenta.

Por ello el gobierno de Alexis Tsipras ya está diciendo que no quiere quitas de la deuda, para tranquilizar fundamentalmente a Alemania, ya que si 'frau' Merkel se tranquiliza, nuestro presidente también se tranquiliza y se produce un contagio de tranquilidad en toda la eurozona. Pero no parece que Alemania se vaya a calmar.

En lugar de quitas proponen canje de deuda soberana por bonos vinculados al crecimiento de su economía, e incluso parece que se está barajando el canje de parte de la deuda actual por deuda perpetua. En el fondo es una especie de eufemismo de quita, ya que la deuda perpetua es una deuda de la que solo se pagan intereses y el principal no se sabe cuando se amortizará. Se están cuidando mucho las formas para poder “vender” adecuadamente los acuerdos, y las formas en estos casos son muy importantes.

 El asunto es que se están buscando soluciones y sería deseable de que se llegara a acuerdos.

El ministro de finanzas Varoufakis y el propio Tsipras  han empezado a reunirse con todo el mundo y parece que ya cuentan con el apoyo de Francia e Italia, e incluso el mismísimo Obama parece que les apoya también. De momento con quién no se van a reunir es con miembros de nuestro gobierno, empeñados como están en darle coba a Alemania. 

Pero hoy mismo, el BCE le ha echado un jarro de agua fría a Varoufakis con la amenaza de no financiar a los bancos griegos y se han disparado todos los indicadores para mal. Cae la bolsa, suben los intereses y por ende la prima de riesgo.

Todo esto a la espera del resultado de la reunión entre Schäuble (ministro de finanzas alemán) y Varoufakis, donde, según parece que se ha filtrado, le va a decir no a todo.

Podemos asistir a una tragedia griega.

@Rutiguer_JED


Paciencia

Escrito por informaValencia1 05-02-2015 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Manuel Huerta


Una auténtica tormenta de críticas caen estos días sobre el entrenador del Valencia CF, Nuno Espírito Santo. Algunas razonables, la mayoría injustas.

A finales de agosto ya advertí desde estas páginas (informaValencia.com) que, aunque la pretemporada y el inicio de campaña estaban siendo ilusionantes y todo eran parabienes y halagos al juego del equipo y a la mayoría de jugadores, podía ocurrir que las cosas se fueran complicando hasta, incluso, no alcanzar el anhelado objetivo Champions.

Dije entonces y repito ahora, que el más preocupado y disgustado en todo caso debería ser el empresario Peter Lim, dueño del club. Porque, al margen de sus afectos personales por el equipo, que los tiene y los demuestra, la rentabilidad del proyecto pasa por internacionalizar a la entidad lo antes posible, hacerla visible y reconocible en Europa y en el mundo y dotarla de la mayor reputación posible.

Pero está demostrado de sobra en nuestro fútbol, en baloncesto y hasta en la Fórmula 1, que cuándo un equipo es totalmente nuevo, con futbolistas muy jóvenes, con un entrenador joven, valiente y desconocedor de los detalles de la Liga, hace falta acoplamiento, conocerse y que la máquina vaya engrasando hasta que el motor funcione "redondo", sin ruídos, sin fugas y a pleno rendimiento. Y eso sucederá la próxima temporada.

Nuno se enfrenta a una corriente de opinión en la prensa tan exigente como la afición de Mestalla, soberana, sobrada de apreciar el buen fútbol y entregada a sus colores. Y ha de moderar su discurso, asimilar las críticas y tener la paciencia y fe suficientes en su proyecto deportivo. Ha de intentar cumplir con el objetivo pero si no lo consigue, no debería fustrarse y centrarse en ajustar las piezas para el siguiente ejercicio.

Tampoco debería generarse una corriente de desafecto y asedio mediático alrededor del equipo y por el contrario, se tendría que incrementar en mucho la crítica sobre las osadas intenciones de la Liga de Fútbol Profesional, Comité de Designación de Árbitros y Comité de Competición, en defensa de los legítimos logros alcanzados sobre el césped, actitud que hecho mucho de menos en la ciudad. 

Este Valencia, salvado contra duros e impertinentes enemigos por el carácter indomable de Amadeo Salvo, acaba de estrenar su nacimiento. Es un bebé que apenas comienza a gatear, bien alimentado y recibiendo una buena educación (Proyecto Gloval) y demostrará su fortaleza y contundencia empresarial y deportiva más temprano de lo que aparenta, por las bases de trabajo establecidas y el rigor de la labor que se desarrolla en su cumplimiento.

Dejemos pues que vaya creciendo en el seno de una "buena familia" (Meriton Holdings) y arropado por su incomparable masa de seguidores, no tardaremos en disfrutar de la gloria que adorna su historial, que abuen seguro, será firme y duradera. Al tiempo.


Las anfetas del terror

Escrito por informaValencia1 05-02-2015 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Jose Segura/Filosofía impura


En el terrorismo, como en la guerra, no parecen suficientes las arengas tipo Braveheart ni las comidas de coco, en pos de morir por un ideal. Las drogas juegan, también en estos casos, un papel táctico y mortal.

Viene la cosa a cuento porque el ejército yihadista, terrorista y totalitario de ISIS –ese que impone la fuerza y el miedo para establecer el Estado Islámico- se ha convertido en uno de los principales productores y distribuidores mundiales de anfetaminas, con la intención de que sus feroces asesinos acudan a sus matanzas absolutamente colocados, en un estado de euforia y aguante solo comparable al que un trabajador normal sentiría tras la ingesta de decenas de cafés para afrontar una tarea agotadora o a destajo.

Por ejemplo, en el caso de ETA se dio un doble juego. Mientras muchos de los terroristas de la banda consumían cannabis y otras drogas –según se demostró en la incautación de materiales diversos durante sus detenciones-, como también quedó claro que algunas fuerzas oscuras introdujeron la heroína entre la juventud abertzale para combatir las bases del terrorismo vasco. El asesinato por ETA de varios camellos se relaciona con el uso de las drogas en los confrontamientos violentos.

Pero la Historia nos cuenta muchos más casos, sin necesidad de remontarse muchos siglos atrás, en los que los opiáceos eran consumidos por guerreros o asesinos. Por ejemplo, en la Guerra Civil española, está demostrada la distribución de drogas como la anfetamina entre los soldados, tanto para incrementar su agresividad y desinhibición, como para soportar durante días el cansancio y el hambre. De igual manera, el cannabis era de consumo habitual entre las tropas del norte de África que apoyaron la invasión franquista en su terrible golpe de estado.

También en la Segunda Guerra Mundial, nos encontramos con el caso de los kamikazes japoneses, que cargados de metanfetamina se inmolaban más exasperados que patriotas. O las drogas apaciguadoras del deseo sexual distribuidas entre los soldados alemanes en el frente ruso, que por cierto no llegaron a la División Azul española.

En la guerra de Vietnam las drogas eran cosa corriente. La marihuana y la heroína eran consumidas por al menos un tercio de los soldados estadounidenses, a un precio prácticamente gratuito. Es inolvidable, para los amantes del cine, la escena en la que un soldado estadounidense, colgado de LSD, observa alucinado un bombardeo del Vietcong sobre sus compañeros, como si de un espectáculo de fuegos artificiales se tratara.

Y volvemos al principio, imaginando a los terroristas de ISIS puestos hasta el culo de anfetas, multiplicadoras de los años de adoctrinamiento en un falso sentido de la religión musulmana, acometiendo sus barbaridades en Oriente Medio, pero también realizando sus matanzas en los ataques terroristas en Europa.

En filosofía, la guerra, el terrorismo o el asesinato organizado resultan ser tal canallada que muchos seres humanos solo pueden afrontarlos puestos como motos.

Twitter @jsegurasuarez


'En una nube estoy yo'

Escrito por informaValencia1 05-02-2015 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Emilia Amores


La muerte es un hecho común, como también lo es que genere una gran desazón. Los adultos quieren proteger a los niños de ese sufrimiento y les ocultan, por ejemplo, el fallecimiento de un familiar. Lo hacen con la mejor intención, pero lo cierto es que cuando no les damos la información necesaria (clara, veraz y concisa, en consonancia con su edad), ellos mismos añaden los detalles que faltan, y lo que imaginan suele ser mucho más extraño que la realidad, e incluso es posible que estas fantasías lleguen a asustarles muchísimo.

Esto es lo que contó una niña que, tras la muerte de su madre, voló para visitar a sus abuelos paternos, en otra ciudad:

“-`Volé hasta aquí en avión -dijo la niña a sus abuelos-, y miré en todas las nubes, pero no pude verla´.

-`¿A quién estabas buscando?´-le preguntó su abuela. 

- `A mi madre´ -repuso la niña-. `Cuando ella murió, me dijeron que se había ido al cielo, y la busqué en todas las nubes, pero ella no estaba allí. Debe de  andar perdida.”

Perdida ando, y en una nube estoy yo, si le digo a un niño pequeño, cuando muere un ser querido, que `se ha ido a un largo viaje´, que `está en el cielo con los angelitos´ o que `está allá arriba´ -y hasta le señalo con mi dedo la nube-. Es evidente que una niña o un niño que busca a su madre entre la nubes no ha recibido una explicación apropiada. Se le hubiera debió decir que su madre había muerto, que su cuerpo había sido enterrado en la tierra y que allí iba a permanecer. También que la muerte significa no volver a ver más a una persona, pero que siempre podemos recordarla, quererla y saber cuánto nos quería.

La niña de nuestro caso, de seis años (a esa edad todavía creen que la muerte es reversible), creía que realmente iba a encontrar a su madre en una nube, no había acudido al funeral y había permanecido en casa de unos familiares que la mantuvieron entretenida, con la buena intención de ahorrarle el mayor sufrimiento posible.

La muerte es un suceso real en la vida que forma parte del orden natural de la existencia -nacemos, vivimos y luego morimos-, y sin embargo, preferimos no hablar de ella. Nos cuesta aceptar el hecho de la muerte, y mucho más hablar de ella a un niño.

Los niños tienen el derecho a conocer el proceso real y físico que conlleva el fin de la vida y a participar en los rituales (a poder despedirse y/o asistir al funeral, si lo desean, -explicándoles lo que va a ocurrir y contando con alguien que les acompañe, todo el tiempo-). A partir de los seis u ocho años pueden acudir al funeral (no los menores de seis, porque ellos aún no pueden parar de correr, jugar, reír...), porque al niño que se le priva de participar en la elaboración del duelo familiar, se le está privando también de los efectos curativos del dolor. (Lo que sí hemos de evitarles son las escenas desagarradoras).

Proteger en exceso a los niños y evitar, por todos los medios, que estén expuestos al dolor, les priva de la posibilidad de desarrollar su `capacidad para resistir, afrontar las vivencias más dramáticas y salir fortalecidos de esos acontecimientos´ (les priva, en definitiva, de desarrollar la capacidad de `resiliencia´). Sobreprotegerlos ante la adversidad (ante las pérdidas de todo tipo -por muerte, por divorcio...-, ante enfermedades graves, dificultades económicas...), genera niños inseguros, miedosos, con poca resistencia al fracaso, a la frustración, al dolor, incapaces de asumir cualquier reto o el mínimo cambio en sus vidas... Y es que el día a día, con sus riquezas y miserias constituye su principal fuente de aprendizaje. 

Dice un proverbio árabe que quien no comprende una mirada... -una cabeza agachada, un gesto de tristeza...-, tampoco comprenderá una larga explicación. Saber lo que piensan o sienten los niños no es tan complicado: lo manifiestan con más espontaneidad, de forma más sencilla y natural que los adultos. Si observamos atentamente, sabremos lo que les pasa. Así que dejemos todo lo que estemos haciendo y sentémonos a su lado, porque no hay nada, en este mundo, que les reconforte más.

Ellos, los más pequeños, dependen de los adultos para comprender la muerte, y su proceso de elaboración del duelo, va ligado al de sus cuidadores más cercanos. Por ello es tarea nuestra explicarles la muerte en términos comprensibles y reales, escuchar sus temores, hacerles saber que ellos no tienen la culpa de lo que ha pasado, que siempre habrá un adulto de confianza que les va a cuidar, también de asegurarles que volverán a sentirse bien... Y abrazarles, besarles y transmitirles todo el cariño posible, a la vez que nosotros (los adultos) `sentimos´ la tristeza por la pérdida y nos damos el tiempo necesario para superarla, sin importar cuánto sea y nos concedemos el permiso de ser auténticos, sin tener que fingir, lo que en ese momento no tenemos: fortaleza.

Buen camino!

Emilia Amores 

Psicóloga 

@amoresemilia

Consultas (Presenciales -Valencia y Ribarroja del Turia-, telefónicas y skype), contactar: 606 544 567


Galácticos

Escrito por informaValencia1 05-02-2015 en OPINIÓN. Comentarios (0)

Susana Gisbert

Es obvio. En principio, “galáctico” no significa otra cosa que “perteneciente a la galaxia”, por más que parezca una perogrullada, Blanco y en botella, leche, vaya. Pero en principio, como he dicho. Sólo en principio.

Porque si aludimos a este término, a una gran mayoría de personas se le dirigen las neuronas hacia cierto equipo de fútbol de cierta ciudad española. No hace falta que diga más. Ni menos tampoco.

Porque, aunque ya lo he dicho muchas veces, aquí parece no existir otro deporte, y, si me apuran, otra cosa, al menos llegado el domingo, que el dichoso espectáculo de unos chicos en calzones pegando patadas a un balón, y todo el universo que les rodea. Y la vida, y también el deporte, son mucho más. Aunque a muchos no se lo parezca.

Por eso, quiero hacer hoy mi homenaje a ese campeón del deporte que es Javier Fernández, por tercera vez campeón de Europa de patinaje artístico, que ignoro si siquiera ha recibido por tal gesta un minuto de atención en los informativos por cada uno de esos campeonatos. Si es así, ya podría darse con un canto en los dientes. Y él si que es galáctico, y no esos mozos que cobran millonadas y de los que nos cuentan hasta el modelo de calzoncillos que más les gustan.

Y no es el único. Galáctica es también, como dije en estas mismas páginas, Mireia Belmonte, de la que acabo de oir que la han declarado hija predilecta de Badalona, su ciudad. En los pocos segundos que le ha dedicado el informativo, por supuesto, que estaban muy ocupados explicándonos si los chicos del balompié andaban enfurruñados entre sí por un “quítame allá esas pajas”.

Y galácticas son las chicas de gimnasia rítmica que, pese a haber sido por segundo año consecutivo campeonas del mundo, han tenido que promover una campaña en redes sociales para que el mundo sepa de sus logros.

Y galácticas son también las chicas del waterpolo, de cuya brillante trayectoria supimos cuando ya habían llegado a la final, o jugado la misma, y las guerreras del balonmano, y las jugadoras de baloncesto, y las chicas de natación sincronizada, que recibieron más atención por un lamentable problema con su seleccionadora que por sus conquistas deportivas. Y tantos y tantas esforzados deportistas que se dejan la piel día a día a cambio, si les llegan, de las migajas del llamado deporte rey.

Puede que muchos digan que dedican atención al fútbol porque es lo que interesa, y lo que mueve dinero. No lo niego, pero difícilmente pueda crearse afición a otros deportes si nunca se exhiben en los medios de comunicación, si nadie muestra el mayor interés por esos muchachos que practican día a día, hora a hora, sin que nadie les haga apenas caso. Y que son, paradójicamente, quienes acaban sumando medallas en los campeonatos y en los Juegos Olímpicos, a diferencia de los balompédicos niños mimados, que mejor no recordar el papelón en que quedaron en las dos últimas ocasiones que se recuerdan. Pero claro, ellos se lo pueden permitir, porque, a diferencia de lo que pasa a los otros, unos lamentables resultados no les impiden seguir ganando cantidades obscenas.

Así que hoy quiero rendir homenaje a todos esos galácticos, porque ellos si lo son de verdad. Son, efectivamente, de otra galaxia. Olé por ellos, y por ellas.

Y la próxima vez que vean la sección de deportes de un informativo, pregúntense ¿por qué lo llaman deporte cuando quieren decir fútbol?

                     

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