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Inmorales

Manuel Huerta/A LA CONTRA

No, no me voy a cansar de llamar irresponsable político a Jose Luis Rodríguez Zapatero. De aquellos lodos nos llega esta amenaza de muerte. Una muerte que podemos hoy sufrir en cualquier bar, en cualquier supermercado, en cualquier concierto de música, en un cine, en un restaurante, paseando por la calle o simplemente viendo escaparates. Mientras profesionales honestos y comprometidos se desviven por nuestra seguridad, tipos como Zapatero y sus amplificadores, promueven la angustia y el sufrimiento ante la injusticia.

"Je suis París". Sí, desde hace tiempo, todos estamos amenazados por la incultura de aquellos que, en lugar de poner todos los medios a su alcance para evitarla, la alentaron en base a una supuesta alianza con una civilización sangrientamente incivil. En nuestra época, pagamos la frivolidad partidista de un ser indolente que quiso ser el dirigente político más estúpido de Europa (me cabrea verlo en los mítines del demagogo Pedro Sánchez), que intentó poner una pica en Flandes y lo que consiguió fue que otros incultos, cómo él, cómo el actual alcalde de la ciudad de Valencia, se dediquen a negar el cristianismo latente de la mayoría de sus conciudadanos, legislando para una minoría manipulada y sin valores de referencia, tras la negación de los fundamentos históricos de nuestra cultura.

No son capaces de cerrar ninguna mezquita en la que se crían y enardecen los asesinos de mañana, pero si se atreven a quitar los crucifijos de las aulas y la imagenería cristiana allí dónde convive y representa a una mayoría censal. No son honrados en condenar los asesinatos de cerriles radicalizados por el vil metal petrolífero, pero aparentan teatrales poses delante de la institución que representan para indignación de la mayoría sufraguista a la que no escuchan. De ésta calaña indecente depende nuestra insegura seguridad cuándo de enfrentarnos a éstos locos de la yihad se trata. Estamos vendidos ante el designio puramente individual y nada selectivo ni estructurado de los bestias seguidores de Alá.

Mientras, algunos profetas de la farsa esquizofrenia libertaria que representa a ésta triste generación de funcionarios y otros incapaces varios, de aquí y de allá, ajenos al clamor social, desfaenados para la provocación de los ciudadanos decentes formados en la cultura democrática, que se aprestan además a rememorar y justificar los ataques terroristas en decisiones y pautas de recientes gobernantes, posiblemente equivocadas, pero que siempre perseguían nuestra pervivencia en la libertad, gritan su venganza personal en decisiones unilaterales, para recordarnos que sólo les mueve el odio a la prosperidad y el progreso de una sociedad capaz de vivir y reclamar el estado de bienestar en todos los sentidos, más si cabe, en el ámbito de la Unión Europea. Y su frustación constante, su miseria vital no es otra que la firmeza en nuestras convicciones para mantener aquello que a ellos mismos les permite expresarse sin censura, la libertad de expresión, nuestra permisividad ante sus proclamas incendiarias de la sinrazón, nuestra tolerancia en su complicidad con la barbarie, nuestra resignación en la convivencia con su deleznable actitud ante los intolerantes. Es la certificación de su nula formación moral. Libertad al fin y al cabo. Algo que ningún "kalashnikov", ningún radical musulmán, ningún intercambio comercial de armas por petróleo nos va a quitar, aunque les pese a todos éstos ladrones de la verdad.

@quart5

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