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Prohibir y dividir

Manuel Huerta/A LA CONTRA

El borrador del programa del PSOE que se aprobará a mediados de noviembre, apunta que el Gobierno deberá promover “las reformas del marco legal actual necesarias, así como los acuerdos internacionales para promover una escuela pública laica donde no quepa la integración, ni en el curriculum, ni el horario escolar de enseñanzas confesionales”.

De llegar a gobernar los socialistas, la Religión dejaría de darse en clase en España y no sería evaluada como asignatura para calcular la nota media, para obtener becas o acceder a la universidad.  De esta manera, el PSOE quiere acabar con el "Concordato" (que no es tal) que España tiene con el Vaticano. Prohibir y de paso, dividir a los españoles. Supera con mucho a Zapatero con la Ley de Memoria Histórica y sus 7 años de Gobierno.

Los acuerdos Iglesia-Estado que contemplan la enseñanza de Religión, son plenamente constitucionales y han mostrado su vigencia y eficacia en todo este tramo democrático de integración del hecho religioso católico y cumpliendo la Constitución. Y desde luego es propio de un estado democrático entrar en esta regulación, sobre todo con una religión que es mayoritaria y que de forma tan decisiva ha conformado la manera de ser de nuestro pueblo, de la historia de una nación que lo es gracias a ella.

Sánchez, desesperado por lo que puede ser una efímera carrera política si no consigue gobernar a partir del 20D, busca notoriedad en el arranque de la precampaña electoral, y para ello anuncia que eliminará la asignatura de Religión de la escuela. Una mala copia de su electo predecesor de partido en La Moncloa.

Este demagogo profesional lleva meses insistiendo en la necesidad del diálogo y del pacto para conseguir una mejor enseñanza en España. El diálogo supone estar atento a lo que sucede, escuchar en este caso lo que los padres y los profesores dicen. Y en España hay un 65 por ciento de padres que solicitan todos los años enseñanza de Religión para sus hijos. Su propuesta pues, se hace en contra de lo que una inmensa mayoría de ciudadanos solicita.

Claro que en este momento los partidos buscan propuestas de impacto. Pero a estas alturas de hartazgo social con la clase política en general, resulta sumamente impertinente que ese impacto se intente lograr alimentando una polarización en torno a la cuestión religiosa que no existe en la sociedad.

El fin vuelve a ser la división de los españoles. El PSOE crea un conflicto artificial recurriendo a prejuicios. No es una anomalía que en una sociedad plural lo religioso esté presente en la vida pública. Cuando los padres demandan la enseñanza de la religión no están reclamando un privilegio sino un derecho fundamental que la propia Constitución les reconoce.

La enseñanza de la religión católica, como de cualquier credo o visión del mundo que se exprese dentro de los cauces constitucionales, tiene un gran valor cívico. La democracia es más rica cuando no privatiza la identidad y las certezas de los ciudadanos.

@quart5

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